Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

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Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Mar Jun 05, 2018 12:45 am

Todo ha sido tan extraño. Como un sueño o una pesadilla. Recuerdo haberme enamorado de Vanesa como algo real, recuerdo haber discutido cuando intentaron convencerme de que fue producto de alguna magia y a Jake pidiendo disculpas. No le creí, por supuesto, lo sentía, aún lo siento un poco, de forma residual. Fue ella la que me convenció para tomar la poción que "me libraría del estado hipnotico". Sabía a mil demonios pero me lo bebí. Me sentí exactamente igual que antes y se lo dije pero a la mañana siguiente me desperté con una extraña sensación de irrealidad y un afecto por Vanesa que no tenía nada que ver con el del día anterior. Tuve que tragarme mis palabras, pero la sensación de irrealidad no se fue. Recuerdo haberme acostado con Laura y la sensación de pertenencia, pero eso también desapareció al día siguiente entre la nebulosa que de repente era mi mente. Me sentí de pronto como al borde de un precipicio con dos opciones, continuar y precipitarme al vacío o dar media vuelta y volver al camino andado, y las dos me producían una terrible sensación de agobio, agotamiento y miedo profundo. Jake vino a verme, intentó explicarme que habiamos jugado demasiado con mi mente en muy poco tiempo, que era normal y que la angustia pasaría. No supe muy bien a qué se refería pero quise creerle. Esperé, intentando recuperar mi vida normal, pero nada parecía real, las salidas, los entrenamientos, las clases, todo siempre bajo un ambiente enrarecido, me hacía sentir fuera de lugar, como quién no vive su vida sino que la observa desde otro lugar. Alek, Vanesa, Laura, nadie se comportaba como normalmente. Alek apenas me miraba a los ojos y siempre eludía las preguntas. Vanesa me trataba como si fuese a romperme y Laura me rehuía. O los Alek, Vanesa y Laura del sueño lo hacían. El tío James llamó a las dos semanas. Esta vez decidí irme con él. Se lo dije a Alek y me dijo que me vendría bien marcharme un tiempo, confirmando así que no era mi hermano, o al menos eso pensó mi mente. Estuve dos meses en Roma, y sí, me vino bien. Simplemente el hecho de coger el avión pareció volver a conectar los cables en su sitio. Me sentí de nuevo cuerdo en cuanto despegamos, la presión y la angustia desapareciendo. El tio James no está tan mal. Apenas lo conocí de pequeño, mi padre no se llevaba bien con él, la abuela tampoco, siempre he oído que es un bala perdida, la oveja negra de la familia, una persona inconstante y de la que no te puedes fiar. Ese inconstante me ha conseguido una plaza en Princeton y una beca completa de remo. Otra cosa de la que ya no debo preocuparme. Es cierto que no se comporta como esperas de un adulto, pero se ha encargado de mi y no puedo quejarme. He vuelto para acabar el curso y reincorporarme antes del campeonato. Se lo prometí a los chicos y al ojeador. No las tuve todas conmigo. Cuando bajé del avión pensé que volvería la sensación de irrealidad, el pánico indescriptible sin focalizar, pero no. Me encuentro bien y vuelvo a ser yo mismo.
Alek ha crecido como diez centimetros. Ya es más alto que yo. Está fantástico, ¡y alegre! Al parecer sale con una animadora, pero no quiso decirme con cual. Supongo que porque apareció la abuela. Hasta la abuela parece contenta de verme. En cuanto Alek se va y deshago las maletas le mando un mensaje a Vane y voy a buscarla. Mi amiga también parece la misma de siempre ahora. La he echado muchisimo de menos y parece que ella a mi también. Se nos pasa la tarde sin que apenas nos demos cuenta. No se me escapa que no me comenta apenas de Jake pero sé por sus postales que siguen juntos, o al menos lo que mi adorada morena entiende por juntos. Finalmente la obligo a hablar y me confiesa que siguen viendose cada fin de semana y siempre que él no trabaja. Me alegro por ellos, sabía que lo conseguirían. He pensado mucho en Jake desde Italia. Ese chico indiferente y huraño que, sin embargo, se molesta en sacarme del estado en que me dejó la poción y ademas luego se pasa por casa cada tarde para saber si lo llevo mejor y cómo me siento. Recuerdo haberlo seguido antes de todo eso, no el motivo pero sí la acción, y su conducta tampoco tiene sentido cuando está solo. Por lo que ví es una especie de camello y estaba por avisar a Vanesa, pero luego, el fin de semana lo encontré sacando a una chica de esa discoteca infernal donde drogaron a la hermana de mi rival. La acercó a un coche y la hizo subir detrás con tres chicos mayores. Estaba marcando a la policia cuando escuché retazos de la conversación, uno de los chicos era su hermano y Jake les pedía disculpas por no haber podido cambiar las pastillas. Se le veía casi desesperado, echandose la culpa por lo que podría haber pasado. ¿Real o un mal sueño? Probablemente lo segundo. Todo ello, así que no voy a juzgarlo.
En cuanto a Laura...evidentemente sueño. Podría haber sentido todo lo que sentí en mi recuerdo por efecto de la misma poción, evidentemente, pero ¿por qué iba Laura a seguirme la corriente? Hay cosas que son evidentes. Y yo no siento nada por Laura más allá del cariño y el apego de habernos criado juntos. Todo claro. Estoy listo para volver al instituto.
El primer día está saliendo genial, ver a la gente, volver a clase, pasarse la hora de la comida en la cafetería entre bromas y risas. Lo echaba de menos. No es que en Roma no hubiese conocido a gente estupenda, pero estos son los de siempre. Mi gente. La tarde sin embargo se torció en cuanto salí de Quimica. Alek se estaba peleando con un tarado y yo no permito que a mi hermanito le parta la cara nadie más que yo mismo. Por eso estoy ahora aqui, castigado. Laura está también, a dos mesas, con la cabeza gacha, el pelo delante de la cara y tamborileando la mesa con el lápiz como si la vida le fuese en ello. Aún no la había visto desde que llegué. Alek me contó que está bien, que saca mejores notas y que sale con un universitario. No recuerdo a Laura saliendo con nadie...lo cierto es que no recuerdo a Laura desde que usaba coletas, pero Alek dice que es el primero que le dura más de un mes. Quiero saludarla pero no levanta la cabeza. Inclino la silla hacía atrás a riesgo de caerme para intentar acercarme y le suelto un "eh, rubia". Me mira, me saluda con la cabeza y vuelve a lo suyo. No esperaba un abrazo pero...me encojo de hombros y pongo bien la silla, volviendo a mi posición. Quería preguntarle qué tal todo, pero como me ignora acabo haciendolo también.
Después de clases me acerco a la gasolinera, comprobando que Jake sigue trabajando allí. Tengo que darle las gracias por el cable, así que hablo con él un momento y le pregunto a qué hora sale. Lo voy a buscar luego para invitarlo a unas copas. Le pasa algo. Tiene ojeras, las pupilas dilatadas y enrojecidas y peor humor del que le recuerdo. Y eso es decir mucho.
- ¿Es por Vanesa?- pregunto en cuanto nos asentamos en una mesa y tengo oportunidad.
Está negando, a su manera, cuando Laura aparece con el que debe ser su universitario y dos amigas más.


Última edición por Alex Kaiser el Dom Jul 22, 2018 2:46 pm, editado 1 vez


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Laura Lerman el Mar Jun 05, 2018 9:09 am

Hacía dos meses, poco más, Alexander Kaiser no me había visto.

Eso no significaba que yo no lo hubiese hecho, ni que hubiese resentido esos dos meses. Y ahora estaba ahí, no solo en el mismo condado, si no que tenía que (maldita sea) compartir el aire en una sola habitación. Y el silencio.... Bueno, el silencio era atroz.

Tamborilear el lápiz, de manera impaciente fue lo de menos. algo para romper el silencio exasperante. En detención finalmente, se supone que has de estar como aislado: sin hablar, sin pestañear y sin ningún tipo de interacción medianamente humanoide.

Habían pasado dos mees, dos meses enteros y poco más desde que Alex se había marchado. No era mucho en retrospectiva, pero para mi, fue terrible. ¿Cuanto desde las tomas de pociones? poco más de tres meses, a lo sumo. seguía sin ser demasiado, pero también no era tan poco el tiempo. Debería doler menos. Debería sentirse esa pequeña delgada y siempre apreciada capa delicada de piel que cubre una herida después de un tiempo. No se sentía así.

Ya, dejémonos de "es que lo amo" "Siento horrores porque el no me recuerda y porque el mismo tomó una poción para olvidarme" "la maldición a la que yo no tengo la culpa" blablablah. Seamos concisos.
En esa tarde, hubiera preferido no verle, también que el no me hablase en lo absoluto. La historia tiene un montón de corazones rotos, historias de amor que no pudieron ser y aún más de amores desafortunados y amantes que, si no eran cautos podían tener represarías. Esto es lo que me tocaba a mi. Alexander Kaiser me importaba, en amor romántico o no, mi vida estuvo tan ligada a la suya que los dos colapsamos. Yo no quería verlo porque si no lo vez, puedes pasar mejor de ello. como alguna adicción a la que te vuelves de la nada abstemio. Puedes con la tentación y el recuerdo de lo rico que sabe un postre, y sobrevives bien. Tienes el postre frente a ti y...

Y por eso decidí no verle y poner una muralla de cabellos entre nosotros. Aun así, compartíamos el mismo aire y, como no, escuchaba cada movimiento, chasquido, respiración diferente y todo detalle que el silencio me permitía percibir.

incrementé entones el tamborileo de mi lápiz acompasándolo con un golpeteo de mis tacones al mueble de enfrente. Si, le saludé con la cabeza y cuando l hice, le eché una mirada, por primera vez de cerca. Tenía un bronceado perfecto. Roma le había ido perfectamente, al parecer y eso, me hizo sonreír de lado cuando giré mi rostro y estuve segura de que e no me veía. Estaba guapísimo, si, pero no menos importante, se veía "él" mismo y no lo que habíamos fabricado a base de envenenarle el corazón y la mente.

Parrish tenía razón. hacer algo para nuestro mismo círculo nos iba y nos reventó en las manos.
Hacer algo o quererlo de la manera en que lo quise, también lo hizo.

Lo que restó del tempo juntos, no lo recuerdo ahora mismo bien. En ese tiempo, desconecté lo mas posible y poco a poco me estaba haciendo buena en ello; cortesía del "señor oscuridad" que era Jake Parrish. el oscuridad; yo muerte y la oscuridad y yo muerte. Ja! ¿Quien lo diría?

Si desconecté del sitio, no así de una sensación. Un remanso. una sensación de felicidad que no se me quitaba. Finalmente, después de meses de haberlo perdido, al fin estábamos respirando el mismo aire. Si, se que suena confuso. Lo quiero lejano de mi por su bienestar y porque me importa. Me mata al hacerlo.

La magia y sus feos secretos El destino y lo indescifrable de él. Alex y yo nos habíamos unido ya. Al parecer estaba destinada a enamorarme de el tal como mi madre del de el rubio. yo ya lo había visto antes. un hilo plateado que nos unía a ambos. El hilo, la cuerda lo que fuera, no es tan larga y si se tensa, si bien no se rompe, hacía daño. Me hizo daño. Era como si me partiese en dos. No solo era ansiedad, necesidad de e. Es que, de verdad sentía un dolor físico. Era una cuerda inflexible que, con su lejanía me haló a un pozo lleno de agua listo para ahogarme. La sensación de ahogamiento. eso era lo que me sucedía. La magia negra, por otra parte tiró en lado opuesto. Y es así como dos fuerzas intentaron partirme en dos, justo por la mitad.

La hora acabó y yo fui la primera en salir. Levantándome sin mirar atrás y apresurando mis pasos Alex estaba mejor, pero nos había dejado rotos a todos los del círculo. a mi Alek preocupado y a mi...... apenas y sobreviviendo.

Jake me había ayudado en estos tempos. a dominar la magia negra dentro de mi, los ejercicios de relajación y concentración sustituyeron a las horas de animadoras. oficialmente, ya había entregado los pompones, apenas mi rubio se fue. Vanesa se refugió en.... la verdad no es que fuera demasiado de mi interés. Seguro que en más honney y sweeties esparcidos a diestra y siniestra para suplantar a la pérdida de su mejor amigo y en Parrish; no era ninguna novedad que ellos se tuviesen algo juntos. Alek estuvo para mi y yo para el. Avergonzada como estaba, me costó mucho que me perdonase, después de contarle sobre las pociones que casi vuelven loco a su hermano. Me costó mucho su perdón, pero supongo este sucedió cuando el primer ataque a nuestro círculo sucedió. No éramos los seis, pero logramos sobrevivir. Sobrevivir apenas. Un circulo incompleto y no cerrado era por mucho una mala idea, pero no podríamos hacer nada más a partir de ahí, comenzamos a cuídanos los unos a los otros y no solo todos cuidando a Alex Kaiser, alejándolo de nosotros por su bien.

Ese día no volví a toparme a Alex en todo el día. Leí, estudié (lo que se tiene que hacer con tal de tener la mente ocupada en algo que no sea el y la estúpida maldición anti felicidad); hasta que Ethan llamó.

Ethan Specter, nuevo modelo deportivo universitario para salidas. No hay nada nuevo bajo el sol. Antes intentaba sacarme a Alex y nuestra primera vez de la cabeza a base de sexo. Hoy, solo intento pasar página.

Y bueno, al menos llevaba el tiempo récord de un mes, alek lo aprobaba y yo sabía que Ethan podría tener fecha de caducidad en algún momento. lo dejaría justo en el momento indicado para no fastidiarle, literalmente, la existencia.
Pero no se la fastidiaría esa noche. El no moriría esa noche. Apenas llevábamos un mes saliendo.

Siendo el, yo y otras amigas, algunas de ellas animadoras. resultaba que eran tías de confianza y que una vez animadora, siempre animadora. decían.

El lugar? un bar. Una noche tranquila, placentera. una donde Benjamin no estaría. hacía un mes Jake y yo lo habíamos mandado lejos, haciendo en el, una coacción mental para que decidiera probar nuevos aires apenas había cumplido yo 17 años. No sería para siempre, pero esperaba al menos me diese libertad un mes más. Estaba más delgada, lo cual me hacía ver perfecta en ese vestido que llevaba puesto. Rojo, desde luego.
El mismo vestido rojo que una vez, Alex me escogió para salir con alguien y que después me retiró para que hiciéramos el .... no importaba ya. Lo que si importó fue mi corazón sobre saltado al verlo ahí. No vi a nadie más Solo a el, junto a Parrish. Me quedé paralizada y pronto las chicas averiguaron el porqué. Frente a Ethan

¡quien es el?, había dicho Ethan -el hermano de Alek- respondí sin dejarle de observarle -Mi otro vecino de al lado- Y al decir eso, las luces del lugar centellaron un poco.
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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Jake Parrish el Mar Jun 05, 2018 7:20 pm

El rubito había vuelto. No tardé en enterarme puesto que fue la primera vez en dos meses en que Vanesa anulaba una cita. Me mandó un mensaje escueto pero no hizo falta más para entender las muchas ganas que tenía de verlo. No lo ha pasado bien estas semanas. No se queja, pero es evidente que se siente sola. Yo no puedo ayudar, en el instituto no se me permite acercarme y tampoco puedo acompañarla a fiestas y otros eventos. También se siente culpable por el asuntillo de la poción. No debería, ese fuí yo. En realidad fuí yo el que le frió el cerebro la primera vez también. Está claro que cuando intento ayudar la lió más, estaba mejor a lo mío.

No fueron meses fáciles tampoco. La rubia ha estado practicando, le ha dedicado horas y ha mejorado mucho, al menos en lo que a control se refiere. No lleva mucho haciendo magia así que los efectos secundarios aún no son visibles en ella, aunque por momentos, por breves instantes, cuando la estoy mirando de cerca, puedo apreciar ese punto negro en sus pupilas, normalmente tan claras, y por momentos también la veo actuar o soltar una contestación que denotan un odio que no debería alojarse en un corazón tan joven. Alek también ha estado probando, aunque lo suyo no lo he visto, sólo me lo han contado. Practica con Leia después de clases. No estoy seguro de que lo haga por ninguna otra razón que pasar tiempo con la chica, por mucho que ahora salga con la pelirroja. Vanesa...bueno, esa me costó más y sólo estuvo dispuesta tras el ataque y porque le prometí que no sólo sería entrenamiento. El rubito se ha perdido muchas cosas. El ataque nos pilló desprevenidos y casi ni lo contamos, nos hubiera venido bien tenerlo cerca y cerrar de una vez el maldito círculo....pero no es culpa suya. Sabía desde el momento en que me lo pidió que jugar con la mente de alguien no era una buena idea. Lo del padre de Lerman es otra historia. Si el hombre acaba medio tocado o tocado y medio no va a provocarme ningún trauma. He visto las marcas en la espalda de la rubia. Es lo que tiene pasar tanto tiempo juntos. no dije nada, por supuesto. He crecido en un barrio marginal y sé lo que ciertos arañazos y moretones significan. No hay madre, no hay hermanos, es fácil descartar. Sólo tuvo que pedirlo una vez. En realidad ni siquiera lo pidió, surgió la idea en un entrenamiento, lo comentó como un deseo, sin pensarlo demasiado. ¿Por qué no? Sólo fue sugestión. Es un secreto. Vanesa no sabe que entrenamos, ni Alek, ni nadie.

No esperaba que el rubiales se acercase a verme, ni mucho menos el primer día de clases, y menos que me esperase para tomar algo. Nunca nos hemos llevado bien, sólo nos soportamos. Sin embargo creo que entiendo lo que pasa cuando nos sentamos en una mesa del garito, me pasa una copa y me da las gracias por "lo que hice por él". Frunzo el ceño, lo analizo un segundo por si es sarcasmo y al ver que no me planteo seriamente si debería explicarle con manzanitas que fuí yo para empezar el que le dió a beber la poción. No creo que me agradeciese nada si recordase que le borré la memoria también. Un reset total de su vecinita rubia después de los trece. La rubia...la rubia parece estar bien. No me preocupa. Creo que ya se le ha pasado. Eso me alivia. Es natural...un amor adolescente suele olvidarse en un par de semanas. Es lo que he oído siempre.

Acepto la copa porque, ya puestos, si es verdad que la intención era ayudarle. Que las cosas se tuerzan luego no puedo controlarlo. Me está mirando con gesto de preocupación y no sé qué mira. Estoy empezando a encontrarlo irritante. Cuando pregunta lo hace por Vanesa.

- ¿El qué?

No sé de qué está hablando, pero me contesta que no tengo buena cara. Hago una mueca de molestia y estoy por contestarle una grosería pero me contengo por esta vez. Sólo porque acaba de llegar y ya lo he jodido bastante.

Como si la hubiese invocado al pensar en ella veo aparecer a Lerman, con su novio y un par de animadoras. Una de ellas la que no cesa de tocarme el culo en los pasillos. Ya le hubiese cortado la mano, pero nunca llevo encima una fregona y la sangre mancha mucho. Eso, de por sí, me incita a no acercarme a saludarla, aunque la chica me cae realmente bien. Es un desastre. Me da la impresión de que me mira, así que le hago un saludo breve con los ojos, pero no me lo devuelve. No me mira a mi...lo mira a él. Bueno- me digo- es normal después de dos meses. No hay que preocuparse.

Sin darle mayor importancia vuelvo mi atención al chico, que no la mira en absoluto, y le contesto:

- Tendría mejor cara si cierto rubiales no hubiese desaparecido del mapa...

Que sí, que iba a darle una tregua, pero él preguntó.
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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Mar Jun 05, 2018 8:35 pm

Tampoco esta vez me saludó. La saludé levantando un poco la copa, le sonreí para ver si estaba de mejor humor  pero, aunque me estaba mirando, no parecía verme. Quizá me había vuelto transparente o estaba mirando algo en la pared. Lo cierto es que esta vez me molestó un poco, pero no lo bastante como para dejar de sonreir. Volví, pues, la atención al chico que, de forma que me aliviaba profundamente, tornaba a ser el mismo de siempre. Lo que en Jake significa que me soltó un exabrupto malhumorado.
- ¿No me digas? ¿Tanto me echaste de menos?...¿lo sabe Vanesa?
No puedo evitarlo, me reconforta que al menos uno de ellos me trate como siempre, sé que va a tomarselo a mal pero estoy de buen humor.
- No eres mi tipo, pero oye...de noche todos los gatos son pardos. Deja que me tome un par de copas más.
Estoy esperando el gruñido, sino la hostia, pero sorpresivamente, tras el gesto inicial de "te voy a dejar la boca como un buzón de correos", Jake se ríe y en ese momento exacto, el instante en que sus facciones se descontraen, comienzo a entender qué le ve mi morena adorada. No es tan fiero el león como lo pintan. Ahora que lo pienso, a Vane nunca le gruñe, o no muy a menudo.
- Vaya...no sabía que supieras apreciar una broma.
Me contesta con retintín, pero no me mira a mi. Sigo su mirada, girandome, para comprobar que mira a Laura. Laura que sigue mirando un punto en la pared y veo como Parrish llama su atención, chasqueandole los dedos. Ella desvía la vista para mirarle, él le hace un gesto con la cabeza, ella le contesta con otro, encogiendose de hombros, le sonríe y asiente y se vuelve para ponerse a hablar con los que la acompañan. Eso me ha sorprendido. No sabía que estos dos se pudiesen comunicar no verbalmente. Frunzo el ceño, con la impresión de que me he perdido algo y le pregunto:
- ¿Y eso a qué ha venido?
Como no me contesta al momento, insisto:
- ¿Desde cuando sois tan amiguitos?
En lugar de responderme me contesta con otra pregunta.
- ¿Molestarme?...no. ¿Por qué iba a molestarme? Sólo me sorprende.
Y es cierto. Eso me hace pensar que quizá hay otras muchas cosas que también me he perdido, pero bueno...siempre puedo ponerme al día.
- ¿No vas a ilustrarme? ¿qué más me he perdido?
Está vez si contesta, es escueto, pero es Jake. Me confirma que han pasado algún tiempo juntos, practicando magia, y aprovecha para echarme en cara que no estando yo no han podido cerrar el circulo, también me echa la culpa de haber tenido que hacer más magia de la que esperaba y no sé qué mierda más.
- Pareces una plañidera...-le corto finalmente para que termine las quejas, que al final el cambio climático también será cosa mía- Lo siento, necesitaba un cambio de aires. No te pongas dramatico que no te pega. Además, ya estoy aqui.
Eso parece animarlo, me pregunta si he practicado algo y creo que mi cara lo dice todo, pero no, él precisa confirmación verbal.
- Estuve ocupado...verás, estaba en Roma...ya sabes, calor, vespas, fuentes, buena pizza, mejores helados...
- ¿Italianas?
- Eso también.
El gesto no lo reconozco. ¿ Ha sido aprobación? Me acaba de descolocar. No me da tiempo a superar la sorpresa porque se ha terminado la copa y ya se ha levantado a por otra con un escueto "ya vengo". Lo sigo con la vista hasta la barra, donde hay cola, preguntandome qué pasa con este chaval. Decido que, como tiene para rato, mejor aprovecho para ir al baño. Paso cerca de la mesa de Laura porque está en el camino, pero no tengo intención de pararme, si la chica está de regla ya se le pasará. Tampoco es que vaya a guardarle rencor, sólo la putearé un rato cuando proceda. Sin embargo me paro porque las otras dos chicas me llaman y al levantar brevemente la vista compruebo que son del equipo, las conozco, me caen bien y también las echaba de menos. Las abrazo a las dos cuando llego junto a ellas y dejo que me mimen un poco. Tal como Laura debía hacer después de no verme en dos meses. Pero, ¿se levanta? ¿me dice algo? Pues no. Parece que se le ha comido la lengua el gato. Mucho más amable es su nuevo novio, que se llama Ethan y me suena de algo. Lo saludo cuando se presenta, hablamos un momento y cuando ya me estoy por retirar recuerdo de qué lo conozco.
- ¿Specter?- pregunto casi seguro de que es él.
- Si, ¿nos conocemos?- responde el chaval mirandome de vuelta cuando ya se estaba sentando.
- ¡Joder! ¡Me encanta verte correr! ¿No eres el de el Valley? Cien metros lisos en 10.47- me estoy emocionando a medida que recuerdo la última carrera- tío, ¡te quiero!
La cara del chico también cambia, encantado de ser reconocido y de encontrar a alguien tan apasionado por los deportes como él mismo.
- ¡Pues vente el sábado! Corremos en la Estatal...¿te gusta el atletismo?...espera...¡Tú eres Kaiser! ¡Juegas en Los Lions!...también te he visto hacer buenas carreras- me putea- ¡Me enteré de lo de tu beca! Princeton, qué pasada...
Las noticias vuelan. Debí decirselo a Alek nada más verlo, pero lo cierto es que aún no se lo he comentado a nadie, igualmente no me molesta porque el chico me felicita en serio. Le devuelvo el choque de manos y hago memoria. He ido a varias carreras y a varias fiestas en su universidad pero no recuerdo si hemos coincidido antes en alguna.
- Me gustan todos los deportes...si, gracias. Me incorporo a los entrenamientos en Julio.
Es lógico que asuma que la beca es de futbol, y lo dejo hablar, pero lo aclaro antes de que resulte incomodo.
- En realidad la beca es de remo.
Eso le ha sorprendido. No me extraña. Me encojo de hombros y empiezo a explicarme:
- Tenía que haberme presentado a las de futbol hace dos meses, cuando venía el ojeador- se me hace dificil pero el chaval me inspira confianza e intento ser sincero- pero tuve un...problemilla personal- hago comillas con los dedos- y no pude hacerlo. Estaba en Roma, con mi tío y como no juegan al futbol americano me metí en un club de remo, por mantenerme en forma y hacer algo. Cuadró que se me daba bien, ya te dije que me van todos los deportes.
- ¿Te dieron una beca por un deporte que practicaste dos meses?
- Sólo se necesita coordinación, fuerza en los brazos y capacidad de trabajo en equipo, y todo eso ya me lo había dado el futbol. Es como si tú te pones a hacer salto, ya tienes lo necesario.

- ¿Y te gusta?
Me encojo de hombros de nuevo.
- No era mi primera opción, pero necesito la beca.
No me atrevo a mirar a Laura. Ella no tiene idea de por qué la necesito ni de nada de lo que estoy contando en realidad. Nunca quise preocupar a Alek informandole de cómo van nuestras finanzas después de los derroches de la abuela.
Tras un buen rato de conversación y sin que Laura y yo nos digamos una palabra el chaval me acompaña a la barra, disculpandose, para seguir hablando de deportes y buscar a Jake, que ya se ha agenciado sendas copas. Por ser educado los presento, aunque veo que ya se conocen, y le cedo mi copa a él. Los veo alejarse, con una conversación algo tirante, en la línea de Jake "nomecaebiennielpapa". Yo hago cola para conseguir una tercera copa y cuando consigo apoyar un codo en la barra abarrotada algo rojo se cuela por mi campo de visión y al mirar de soslayo veo a mi vecina. Por primera vez me fijo en el vestido y, la hacerlo, como un destello de algo parecido a un recuerdo me pasa vertiginosamente por la mente, pero es un recuerdo del sueño y lo destierro. Cojo mi copa y sólo me inclino un momento hacía ella cuando la estoy sorteando para volver a mi mesa, donde ahora me esperan Jake e Ethan.
- No sé qué te he hecho, rubia- le susurro al pasar- pero cuando se te pase vienes y me lo cuentas...por cierto, me gusta el vestido...


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Laura Lerman el Miér Jun 06, 2018 1:57 am

Parrish me agrada. Más de lo que hubiera imaginado. Alek hace preguntas, Alex hace preguntas. El tío de Vanessa no las hace. Asume todo, acepta lo que venga sin preguntas. Te hecha el cable incluso cuando no lo pides. Rudo, medio idiota, pero no tiene que ser perfecto. Y no. No es que esté enamorada de el, joder.
Como sea, Jake me está haciendo gestos. Lo que hace con movimientos puedo entenderlo perfecto. No lo alarmo. Algunas cosas tienen que quedarse tras puertas, bajo llave y sepultadas en un alud . Y es fácil a la distancia mentir; un asentimiento, un guiño o un encoger los hombros da igual. Todo bajo control.

todo bajo control.

Todo, con una excepción. una simple pero enorme excepción. las yemas de mis dedos claman por tocarle, por sentir su piel, así sea un roce idiotamente adolescente y por ende lleno de inocencia. Y se que no es romántico lo que siento. Lo quiero tocar porque quiero comprobar si está bien. Soy narcisista, tal vez, pero algo en m se retuerce de pensar que el amor es tan eterno como lo que hay en el contenido de unas jodidas botellas.

Pero no miro más, y sigo en lo mío. Lo mío como si no estuviera ahí y trato de enfriar esas puntas de los dedos mías. Es en serio cuando digo que siento que las puntas de mis dedos arden. Empero, el romanticismo y lo sufrido se fue hace mucho al carajo. Había que ser práctica que quería que todos sobreviviésemos.

Iba a ser fácil. Ethan no es que diera la vida por el, que lo amase o que lo adorase, pero también me da mi espacio y sus arduos entrenamientos son lo mas para mi, porque no me exige estar ahí porque es un universitario. Mayor que yo, transporte gratuito y porque no lo he de ver siempre, salvo para esas cosas en las que si lo tengo que ver. Además, estaban las chocas. los cuatro iba a ser divertido. toda una ronda de chupitos, tal vez tres, tal vez cinco. El cielo sería el límite esa noche.

aún así, desee que Jake y Alex no se acercasen. Idiota, si, porque verlo y tener que hablarle es inevitable. Por ejemplo.. ahora, que lo tengo justo de frente, en medio de luces nocturnas. sonriendo para las chicas, no para mi. la verdad, que mejor. El se lo perdía y yo me lo ahorraba y Ethan, bueno, supongo que el tendría que recibir los beneficios del disfrute de todo eso. Ethan para mi, las chicas para Kaiser ¿Simple, no? bueno, el rubio jamás lo hace simple Está ahí. Siempre está ahí. Así que cierro los ojos y suspiro mientras escucho como ahora Ethan y Alex están enamorados uno del otro. si, que si el corre, que si yo futbol... ah!, no, ahora remo. con una beca en Princeton que la verdad, si me hace sonreír. A lo mejor esa distancia no me lacera tanto el cuerpo como Roma, pero estaba bien. que huyese. Incluso si no era parte del círculo.

Así, con una sonrisa me enfoqué en las chicas y de a poco fui ignorando lo que decía, hasta convertir el tono de voy que tanto me puso alguna vez, en un ruido sordo. o algo así.
una de ellas, Bethany se traía un liito con Jake. No que fuera recíproco, peor era divertido ver como las chicas suelen ser idiotas cuando se sienten ilusionadas. Hay que ver. si Jake pasa saliva es la saliva más perfecta. Su culo está cincelado por un artista. Su sonrisa de renglón... blabablbla Yo solo se que sonrió y medianamente me divierto, pero esto del quemor en las manos no se quita. Lamo mis laidos. Me siento impaciente, cada vez más y de repente me siento lista para apostar cosas fuertes, desafíos o lo que sea con suficiente adrenalina.

Si acaso o lo hago es porque enfoco a Jake. El lo siente. yo lo siento. La energía juntos está pesada e incrementada, por la presencia del rubio -y se supone que nos darías equilibrio- murmuro sin que el, por supuesto, escuche.

Se han ido y yo me animo, por fin a pedir dos sendas rondas de chupitos. Preparación especial, desde luego. Incluso si el rubio está en escena. Es cosa de acostumbrarse. sería más cómodo si pasara de mi y yo de el pero eso... bueno, eso o va a pasar. Ojalá hubiese apostado lo que fuera por ello. Habría ganado. Sonrió levantando el mentón, viéndolo de soslayo -No iré- respondí de inmediato. No es que le vea a los ojos, pero si me siento cercana. y la necesidad de tocarle se me incrementa -No iré hacia ti, Kaiser- eso es pura verdad. Si tengo el control, jamás iré. Incluso si su comentario sobre el vestido me saca la respiración -Algo antiguo, dicen. Pero hay gente que le gusta ver a una rubia vestida de rojo...- "yo te he vestido y solo yo te desvisto", había dicho el. Y yo recordaba cada palabra. Y el recuerdo se hace de repente, sonreír, cerrar los ojos y sonreír disfrutando el momento -Y gracias- admití de buena gana. -¿y bien, Princeton, donde dejaste a Ethan?, estaban tan enamorados uno del otro que no me sorprendería que lo secuestrases- y es aquí donde desvió sus ojos y miro a otra parte, buscando a ese novio universitario. lo encuentro encima de su hombro, pero no lo veo bien. así que suspiro y me pongo de puntas para ver atrás de mi vecino -Muy alto. cuanto más has crecido en estos meses, Kaiser?... deberías parar ya- le menciono, intentando no tocarlo. Intentando, pero no todo intento tiene éxito.

Yo por ejemplo, ya le he tocado la camisa y por debajo está la clavícula. tocarle se siente como el jodido cielo -Me gusta tu secreto, sabes?- no el no sabe a que me refiero -Que te vas a Princeton. hazlo cuanto antes- y ya me estoy alejando cuando veo a Jake. se que necesitamos de Alex, pero se que prefiero consumirme antes de que el caiga, o que Ale caiga. Ni lo dudo un segundo. Ante de llegar a mi novio y el nada feliz Jake, tomo la mano de Alex, con fuerza halándolo hacia mi y susurrando en su oído. -Aléjate de este pueblo maldito, y no entres en el círculo- advierto -Yo cuidaré de Alek, los cuidaré a ambos, Alex y tomaré cualquier medida para eso. Este es mi primer aviso- no digo más a esa cercanía. Ya he de irme con los chupitos en una base de madera. Así que sonrío con desgana y soy capaz de guiñarle un ojo -Y no le digas de esto a nadie, mucho menos a Jake- Se siente una verdadera delicia. Porque me he bebido un poco de su aliento. Listo. Tengo mi suficiente dosis de el y ahora debo marcharme.
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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Miér Jun 06, 2018 7:53 pm

Al parecer no merezco una mirada directa, sólo de refilón. La pose se la conozco, aunque no recuerde exactamente el momento. Es como volver a ver una peli a la que no le prestaste mucha atención la primera vez, no recuerdas los diálogos pero tienes una sensación continua de saber lo que va a pasar. En este caso sé que a continuación viene alguna frase en tono irritado o molesto. “No iré hacia ti, Kaiser” ¡Ahá!...y ahí la tenemos. ¿Pero de qué habla? ¿Estamos manteniendo la misma conversación? ¿Y por qué soy “Kaiser” ahora? No nos despedimos en malos términos, no hice nada para ofenderla. ¿Es por qué no la llamé nada más llegar? No tiene mucho sentido.
 
A continuación la cosa se pone aún más rara. La frase no es exacta, pero me suena tanto…”- Ya sabes...a los hombres les vuelven locos las rubias vestidas de rojo...
Pregunta. Respondo, volviendome a mirarla mientras coge la ropa de mi mano.
- A mi...-sonrío- también”…y el vestido. Juraría que es el mismo. “Se lo habré visto antes” me digo a mi mismo mientras intento que no se note que me he ido muy lejos por un instante. ¿Qué hace ella? Nada lógico tampoco. Está sonriendo y cierra los ojos. No. No estamos manteniendo la misma conversación. No sé dónde está ella y yo empiezo a sentirme descolocado otra vez.
 
“-¿y bien, Princeton, donde dejaste a Ethan?, estaban tan enamorados uno del otro que no me sorprendería que lo secuestrases” Al fin volvemos a la realidad, una en la que me siento más a gusto.
 
-         ¿Por qué te molesta?- inquiero mientras parece buscarlo detrás de mi- ¿Lo has visto correr?- probablemente no, a Laura no le gustan los deportes, nunca va a los partidos. Yo podría no recordarlo pero Alek lo confirma- Tengo entendido que es un buen chico, por una vez parece que escoges bien.
 
Ahora se acerca y se pone en puntillas para mirar por encima de mi hombro. No me  molesta, pero pienso que la pose no parece natural. ¿Qué le pasa? ¿Por qué está tensa?
 
-         ¿Yo he crecido?...Alek me saca ya casi tres centímetros ¿y el que tiene que dejar de crecer soy yo?- mi tono sigue siendo amigable, por mucha cara de limón que me ponga la chica.
 
“-Me gusta tu secreto, sabes?” Al menos este toque ya es mucho más familiar. Me está colocando el cuello de la camisa, como hace con mi hermano.
 
-         ¿Me estás echando?
 
Si. Creo que lo he entendido bien. Lo ha dicho cual emitiendo una sentencia. Lo que sigue es aún más raro. Mientras damos vuelta para volver con los chicos  me toma la mano y dice algo que me deja totalmente descolocado y preocupado por si la rubia ha tenido algún episodio psicótico mientras no estaba, lo cual dejo ver en una pregunta cáustica:
 
-         ¿Te han invadido los ultracuerpos?
 
Ahora me salta con el secretismo y el tonito de quién está pidiendo un vaso de agua. El guiño ni se lo creo ni se lo perdono.
 
-         En serio, Laura. Madura un poco. Si tienes algún problema conmigo, vienes y me lo cuentas para que podamos hablarlo y solucionarlo. Que yo recuerde nos despedimos como amigos, no sé a qué viene …
 
No me da tiempo a terminar. Llegamos a la mesa y la chica cambia de personalidad. Me suelta, se aleja, saluda a Ethan y parece todo sonrisas. Se quedan un rato hablando con Jake mientras yo la observo sentado enfrente. Ethan y yo intercambiamos un par de frases de despedida, le garantizo que iré a verlo el sábado y se alejan. Me he quedado mirando la espalda de mi vecina, quizá mucho rato porque Jake pregunta si pasa algo. Me encojo de hombros y le contesto, meditandolo.
 
-         No tengo ni idea. Es como un extraterrestre con la cara de la vecina de al lado…como en aquella película- parece que no soy el único que ve películas antiguas- ¡Esa!. Me ha dicho que me largue del pueblo y que no entre en el círculo.
 
-         ¿Eso te ha dicho?- No parece contento.
 
-         ¿Por qué me ha dicho que no te lo contase a ti?- eso fue aún más raro. No mencionó a Alek, que sería más normal, sino a Jake, al que hace nada ni conocía ni trataba.
 
-         ¿A mi?- no contesta esta vez. Ha vuelto a poner esa cara de “todomeimportaunbledo”- ¿Y qué vas a hacer?
 
-         Ya te lo dije. Ya estoy aquí, así que cuando quieras. ¿ Hace falta que practique?...¿Qué tal el viernes?
 
Jake y yo llegamos a un acuerdo esa noche. A una especie de entendimiento también. En cuanto se aseguró de que la fecha estaba fijada noté como se relajaba y empezó a animarse. Vanesa me matará si algún día se entera de por que sitios ando llevando a su “amigo” pero juro que la noche fue para todos los públicos…quizá mayores de trece.
 
Estaba desvistiendome en mi habitación cuando ví encenderse la luz de enfrente. Colocandome el pantalón del pijama y no sé por qué impulso me acerqué a la ventana. Laura se está quitando el vestido enfrente del espejo, no veo su expresión. “Negro liso con transparencias en las copas”- me encuentro pensando. Me llevo un sobresalto cuando el vestido comienza a caer y me doy cuenta de que tengo razón. No sólo eso, conozco esa ropa interior. Me da una punzada en la sien, me aparto de la ventana y me recuesto en la cama.
 
 

Me levanto animado, pongo la radio, aprovechando que la abuela salía temprano, incluso le doy volumen, aún sabiendo que despertaré a Alek, y me permito ir moviendome por el cuarto al ritmo de la música mientras escojo la ropa que voy a ponerme. Vaqueros lavados, camiseta deportiva y chaqueta de punto grueso azul porque parece que va a llover. Ducha rápida, desayuno completo y sigo bailando sin rumbo por la casa escuchando de fondo los gritos de mi hermanito por tener que levantarse un poco antes de la hora. Ni caso. Mis pasos en algún momento me envían de vuelta a la ventana de mi cuarto. Como en una mala serie la escena se repite. Laura acaba de levantarse. Aparece bailando. Se mira de lado en el espejo mientras rebusca en un cajón. La estoy mirando. Lleva una braga y una camiseta. Juro que no la miro como imaginais. Sólo la observo. Me fijo en la braga. De Minnie y corazoncitos. La sensación de que me falta el aire tampoco es por lo que creeis. Es que también conozco esa braga. La imagen en mi cabeza es algo diferente y poco nítida. La camiseta…la camiseta no concuerda. Se me para el corazón un segundo y empiezan a sudarme las manos. ¿POR QUÉ DIABLOS PARECE QUE CONOZCO TODA SU MALDITA ROPA INTERIOR?- me grito mentalmente. No puede ser bueno. ¿Qué pasa conmigo? ¿Por qué no me acuerdo de Laura creciendo? ¿Por qué tengo la impresión de que la conozco mucho más de lo que debiera? Una idea espantosa se va alojando inexorablemente en mi consciente. ¡Jesús! ¿Seré un acosador? Eso explicaría la amnesia y que se comporte de una forma tan extraña. ¿Seré yo el que tuvo un brote psicotico? Por eso estaban todos tan raros y no quieren hablarme del tema….no, ¡espera! Alek y Vanesa vuelven a estar normales, sé que me quieren…¿pero no me dejarían quedarme a unos metros tan campante si la hubiese acosado, no?...no, no…tendría una orden de alejamiento o algo…Me estoy volviendo paranoico. Inspiro. Alek aparece por mi puerta con el cepillo de dientes aún en la boca preguntando si comemos juntos. Asiento y cuando está saliendo de nuevo lo dejo a media puerta preguntando en voz alta:
 
-         ¡eh! ¿Si hubiese hecho algo reprobable me lo dirías?
 
Se me ha quedado mirando con cara de haberse atragantado. Debe notar mi preocupación en un punto porque al final se ríe y contesta:
 
-         A los diez me cambiaste la pasta de dientes por mostaza, a los doce me convenciste de subir al desván porque me habías dejado un regalo y me dejaste encerrado toda la noche, a los trece me rompiste el brazo…¿algo peor, dices?...¡ah! ¡me dijiste que papa Noel no existe¡
 
Bufo.
 
-         He dicho algo reprobable- y le tiro un cojín.
 
 
La paranoia se va evaporando a medida que pasan las clases y el día se convierte en rutinas. Entrenar, ir a clases, comer con los chicos (incluidos Alek y su inseparable, que tampoco hoy me dirige la palabra), más entrenamiento, dar una vuelta con Vanesa, esperar a Jake, dejar solos a los tortolitos y volver a casa. Pronto me doy cuenta de que mi hermano no ha vuelto aún y la vieja ha vuelto a desaparecer. Me tomo un bocadillo mientras veo “ Los Simpson” y luego me preparo un batido. El tiempo está extraño, me desperté con un día gris y nubarrones negros, llovió torrencialmente durante tres horas después de comer y ahora hace un sol de justicia  y me sobra todo. Tengo un montón de mensajes por responder y otro montón de opciones para salir esta noche, pero me he prometido a mi mismo en el viaje de vuelta que primero recuperaría el tono muscular para el partido. El remo mantiene la parte superior pero no haces grandes esfuerzos con las piernas. Tengo toda la intención de salir a correr en cuanto deje de hacer un calor infernal. Recuerdo que prometí regar la parte de atrás y hasta allí me dirijo.
Spoiler:
 
Laura está tomando el sol con un bikini de flores y botas camperas. Entiendo que para que le piquen las hierbas. Le dedico una mirada y ella me contesta calzandose las gafas de sol. Niego con la cabeza, me agacho para conectar la manguera y me dedico a lo mío sin volver a prestarle atención hasta que se recoloca, cogiendo una revista y subiendo las piernas por sobre el brazo de la tumbona. No hay nada que me llame la atención esta vez. No sé de donde ha salido el flash en mi cabeza: “esto no es nuestra primera vez, solo a lo mejor nuestra ultima vez”. La irritación conmigo mismo es breve, no soy de los que se martirizan. He terminado y voy a cerrar el grifo, pero tengo un impulso y la enfoco con el chorro hasta dejarla empapada. Se lo merece. Me encojo de hombros cuando me mira furibunda y sólo aclaro:
 
-         Parecías necesitarlo.


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Laura Lerman el Jue Jun 07, 2018 1:57 am

Hay un puntillo de humor negro en todo esto, tengo que admitirlo.

O mejor dicho, un lunar, uno grande, de esos que cubren la mitad o poco más de tu cuerpo.

Parrish me quiso freir en aceite. Supongo que lo haría de no ser que, sin mi, todo se le cargaría a él. La magia negra debe ser compartida o terminas flipando. Si existieran los vociferadores, seguro que se habría empleado toda la noche para enviarme más y más. Por hoy, solo un mensaje, que sabemos que tiene mil palabras más por detrás, pero como los mensajes cuestan y el internet en casa se lo han cancelado, tiene que conformarse. Que bueno que no tiene vociferadores, empero. La jauría que tendría en la espalda todo lo que restó de la noche. Esa noche en la que estuve sola y, nuevamente, no es como si hubiese bebido lo suficiente, ni me hubiese divertido lo suficiente. Al menos comí. Hace tiempo que no tengo tanta necesidad de ello. Ni de él ni de Alex. Eso creo, eso debo. Y en cuanto a mi lindo vecino, bueno... fue inevitable no tenerlo enfrente. En el lugar, de manera inmediata y, frente a mi, mientras me quito la ropa y veo que él hace lo propio. Pero que sí, si que lo veo. He tenido la ventana de su habitación a oscuras por meses. La luz ahora, en plena oscuridad, es algo digno de apreciar.

No por eso estoy más contenta. Merlín que no!. El muy subnormal le dices algo y va corriendo a hacer lo opuesto. Como pasó con Jake. Afortunadamente soy buena en inventar excusas, o en este caso mentiras que seguro no me creyó y también, seguro que retomará planes. Yo igual.
Así que, sub normal expuesto, ido de la olla... me he contenido bastante para no mandarle un mensaje diciéndole que se corte la... para que haga justo lo opuesto. Maldito él, sus lindos recuerdos, su hermosa silueta, sus deliciosos labios y forma de hacer.... todo lo que hace él. Estúpido don perfecto desmemoriado. -NI ERES PERFECTO Y TE ODIO, IDIOTA!- para apostillar lo gritoneado, lancé mi zapato de tacón rojo hacia su ventana. No atiné lo suficientemente lejos como para estropearle  algo, pero al menos me sentí mejor.

Y ya estaba. Odiarle me hizo sentir mejor. El odio no te impulsa a querer tocarle y eso, joder, estaba muchísimo mejor.

Con esa sensación de odio, y después de haber molido a golpes mi almohada, me quedé dormida.
Y dormir fue bueno. fue placentero. Fue.....
Porque esta vez no había ni un solo cable tenso y su cercanía, quiéralo o no, era mejor que su ausencia.

Desperté de buenas, muy de buenas. Tanto que sonreí apenas despertar hacia la ventana ajena, mientras respondía algún mensaje de Ethan. La belleza de vivir a solas es que te puedes andar en bragas por toda la casa y nadie grita ni se pone nervioso si pongo música a todo volumen.

¿alguien esperaría algo como esto para mi al despertar como música de fondo?



No. Tengo más humor negro que las señoritas unicornio. Mi canción para estar de buenas pese a ver la ventana frente a mi habitación es mucho mejor. más estilo y esencia. Y unos buenos acordes de guitarra.



Con ese soundtrack en la cabeza, de lo mas propio para el momento, comencé mi día. Con la canción en la cabeza sobre todo cuando comí con Alek y su mayor hermano., al cual ignoré lo mejor que pude. Y comenzaba a sentirme enferma de tanto subidón de sentimientos. Lo odio, me gusta tenerle, detesto verle, pero también, me sentía radiante por saber que estaba entero y que por más ganas que tuviese de freírle los huevos por boquiflojo, no se le había freído el cerebro y eso. Eso era un avance.

Sea pues. A la tarde, con el calor que hace y el cada vez más claro estado en el que me encuentro como dueña de la oscuridad, mal comida, decido tomar un poco de sol.  Con todo y Alexander a la distancia al cual prefiero dejarlo por la paz y cerrar los ojos, calzándome las gafas. ¿Que hace? Claro... llamar toda, toda mi atención por medio de un chorrazo de agua.. Helada, cabe decir. Gritar y salir de disparada gato no fue la cosa más sexy del universo.

Y créanme, si ayer había perdido un tacón en el patio sin haber dado a mi blanco, esta vez, no tengo manera de herrar y darle en toda la cara a Alexander. Es tan fuerte que incluso le he hecho sangrar la nariz.

He de decir que verle sangrar un poco no me detuvo para lanzar otra bota, justo en su entrepierna -serás bestia, Alex!- Y no, ni me acerco ni nada. Al contrario, me siento orgullosa de mi labor y he de decir que la sonrisa no me la quitaría ni dios en ese momento -Vamos, no fue para tanto- agrego mientras me sacudo el cuerpo de agua Sigo sin preocuparme hasta después de un rato. porque no le para de sangrar la nariz. aún así, me acerco a ver como estaba, quitandole esa mano ajena de su nariz -No está rota- agrego. Sé de eso. Sé de heridas y la que llevaba no valía -Y eso te pasa por boquiflojo. No deberías asustar a una bruja. A la siguiente haré que te emascules tu solito. Estamos?- Tan estamos que lo he llevado a mi casa. Y no debería de pensarse que lo curaré, pero si me acerco las cosas necesarias, lo llevo hasta mi cuarto, y mi lavabo y finalmente, frente al espejo. No es el mismo, eso está claro, pero no es de preocuparse. El jamás ha visto nada aquí. Pero él se tarda horrores. No sé que tiene en la cabeza y lo cierto es que me está poniendo de los nervios. Así que simplemente lo recoloco y me pongo frente a el -deja, ya lo hago yo. Agáchate un poco, no pienso hacerlo de puntas- se lo dije, esta vez mirando a sus ojos, con la nariz ensangrentada pero confiando en mi. Qué raro… qué bien se siente esto. Y sonrío. Sonrío porque tengo un corazón de metal, pero es un corazón al fin y al cabo, y si bien yo no llevo sangre en este, llevo aceite.

Y esta visto que el aceite arde mucho más que la sangre misma.
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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Vie Jun 08, 2018 1:12 am

El grito lo escucho cuando ya me estoy alejando hacía la cama. ¿No soy perfecto?¿Quién dijo que lo fuese? ¿Ahora me odia? Vuelvo la vista hacía la ventana, a unos metros, y escucho como algo golpea el marco y cae hacía dentro. Un zapato de tacón rojo. La sorpresa inicial es sustituída por un amago de sonrisa divertida. Creo que la chica ha perdido el norte, pero aún así me hace reir. Me agacho a recogerlo y se lo muestro a lo lejos, haciendole un gesto de que le falta un tornillo que sé que podrá entender.
- ¿No tendría que ser de cristal?- le grito, muerto de risa, y me voy a la cama dejando el zapato a un lado.
------------------
¡Me ha lanzado una bota con puntería certera! ¡Una bota! No lo ví venir. Tengo unos reflejos buenisimos...pero la sorpresa me ha dejado inmóvil mientras el tacón me golpeaba la nariz. La reacción inmediata al dolor fue gritarle tan fuerte como ella lo venía haciendo.
- ¡Joder, Laura!- mitad grito, mitad reprimenda- ¿Te has vuelto loca? ¿Pero qué coño te pasa?
Es quivo por los pelos la segunda, y la chica aún me viene con eso de que no es para tanto. ¡Mis cojones!
Me ha cabreado, pero ahora me preocupa más el sangrado y comprobar que no me la ha roto que el cambio de personalidad de la rubia de al lado. Empiezo a barajas seriamente las drogas. Cierro el grifo, cojo un paño del jardín para contener el sangrado y recojo la manguera. Sigo sangrando. Vuelvo a comprobarla, intentando verme en la superficie metálica más cercana y la niña se acerca, ¡a buenas horas!. Confirma que no está rota, como si yo no lo supiese o fuese ella una experta. Si me he roto muchos más huesos que ella...o eso creo. Al menos hasta los trece no se ha roto ninguno que yo recuerde. Sí que se rompió los dientes, contra una farola para ser más exactos, justo delante de casa. El puente le costó al padre una pasta, se estuvo quejando meses, y nunca conseguimos que la niña nos explicase cómo diablos se chocó con algo que es imposibel no ver y que lleva en el mismo sitio toda la vida. Y mientras me la toca sin cuidado y me aparta la mano aún tiene la poca decencia de pretender abroncarme. ¡Ella a mi!
- ¿Jake te echó la bronca?- no se me escapa el significado y la idea de que esté cabreda porque al moreno no le pareció bien que intentase echarme del pueblo y del circulo tiene cierta gracia- No creí que estuvieses en disposición de pedirme nada, la verdad. Es un sentido de dos carriles, rubia- No sé por qué sigo llamandola rubia- ¿Emascularme? Vaya palabreja...¿Me la explicas?...¡Y deja de tocarme las narices!- Le aparto la mano- ¿No ves que me duele?
Vuelta a cambiar de personalidad. Ahora se empeña en hacer de buena samaritana y me obliga a acompañarla a casa. Voy a regañadientes pero no puedo plantarme porque tendría que tocarla y lo cierto es que ahora mismo no tiene un trozo de piel expuesto que no vaya a dolerle si lo hago. ¡Esto me pasa por querer ayudar!
Me deja solo en el baño. Cosa que aprovecho para coger unas gasas, mojarme la nuca, lavarme la sangre seca de la barbilla y esperar a que esto deje de manar con la cabeza en alto. Como no es inmediato aprovecho para rebuscar en la alacena bajo el lavabo, pensando que es el lugar más lógico para guardar las cremas y otras cosas útiles. No tiene camomila, pero el aloe vera servirá. Lo saco y lo dejo a un lado del lavabo, irritandome otra vez al llevar más de cinco minutos así y sin que esto pare. Me saco las gasas para comprobar si es menos intenso y en eso estoy cuando la chica entra, con aires de sargento y me recoloca en el lavabo. La dejo hacer porque vuelve a tener esa expresión que conozco de toda la vida. La de Laura haciendo de "madre". Sólo un lado sigue sangrando, y ¿qué hace ella? Apenas me doy cuenta hasta que ya lo tengo metido en la nariz.  Se explica diciendo que eso absorve un montón. Estoy por protestar e intento apartarla, poniendo mi mano en la parte que cubre el bikini para empujarla hacía atrás. Me salta con que si "la mano más arriba".
- ¿Te has visto en el espejo?- le contesto entre molesto y divertido. No, padre, porque estaba más preocupada por mi nariz.
Me escapo por el hueco que he logrado conseguir entre su cuerpo y el lavabo y ya en la puerta giro la cabeza ligeramente para mirarla y decirle:
- La próxima vez dejo que te peles como una gamba.
Ya saliendo de sus cuarto me empiezo a reir y se me escapa en voz alta:
- ¡Me ha puesto un tampón!...que absorve mucho- Me meo.
Con el hilillo colgando de la nariz paso por el jardin, recojo las botas peligrosas y me voy a casa. alek está en la sala cuando entro con esas guisas. Se queda mirandome como si viese a un ser del espacio y sin atreverse a preguntar por el tampax me pregunta por las botas.
- Estoy empezando una colección- le contesto resuelto y subo a mi cuarto.
Espero a que se haga de noche, me cambio y salgo a correr. Llego pasada la una, cansado, sudado pero satisfecho por el esfuerzo. La luz de Laura ya está apagada.
--------------------
No la veo despertarse el miercoles. Tampoco coincidimos en el instituto. A mi hermano sí lo he visto.  Ya sabe lo del circulo el viernes. Supongo que Laura también. He quedado con Vanesa un rato después de clases y llego a casa sobre las nueve. Aún es de día, aunque empieza a oscurecer. Laura está sentada en el porche. Vestida para salir pero bajandose una botella de vino ella sola y con expresión enfadada.
Spoiler:
La ignoro y entro en casa sin saludar. Me hago un bocata, me tomo el batido y recuerdo que prometí arreglar los parterres. Voy a por la pala a la parte de atrás, pero está inservible. Recuerdo que los Lerman también tienen y sin cortarme un pelo voy a pedirsela a ella. La encuentro en la misma posición pero con gesto triste y mirada perdida.
- ¿Puedo entrar y coger prestada vuestra pala?
Apenas me mira cuando asiente levemente sin prestarme verdadera atención. Voy dentro, cojo lo que necesito y vuelvo al jardín. Arreglo lo que le prometí a la abuela sin perderme que Laura habla un momento por telefono, la conversación no parece de su agrado. Cuelga, se sirve otra copa y sólo cambia de postura lo justo para subir una pierna por la barandilla. Creo que ya sé lo que le pasa. Le devuelvo la pala, vuelvo a casa a limpiarme las manos de tierra y salgo a buscarla.
- No es por ti, ¿sabes?
Me mira brevemente, antes de preguntar cómo sé que no la han dejado plantada por ella misma.
- Lo sé- aseguro antes de tenderle una mano que no llega a recoger. Suspiro, me acerco más y la agarro para tirar de ella- Venga, no vas a quedarte ahí amargada y bebiendo sola toda la noche. Ya estás vestida.
Tengo que obligarla a subir al coche y sigue protestando cuando llegamos al cine al aire libre.
- Cuanta saliva...calla ya, que va a empezar la pelicula.
Es una comedia. Puede decirse que empezamos a verla cada uno por su lado, sin comunicarnos siquiera, compartiendo el  mismo espacio- el coche- si, pero nada más. A medida que nos ibamos riendo por las situaciones imposibles de la pelicula- una vieja pelicula de Rod Hudson titulada "Mi deporte favorito", que son las únicas que se ponen ya al aire libre en esta ciudad- nos vamos relajando también y compartimos alguna risa o comentario. Nada más. Todo absolutamente inocente. La devuelvo a casa en cuanto acaba la pelicula, satisfecho de que ya no parezca apenada, y en cuanto baja del coche aparco y me voy a casa.


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Laura Lerman el Vie Jun 08, 2018 3:26 am

La sonrisa no me la quita nadie. nada, absolutamente. De haber sabido que golpear a Alex Kaiser era tan satisfactorio como un orgasmo, joder, e habría estado del color de tanos todo el tiempo desde hace un par de años. No tengo resentimiento y lo cierto es que ese hilillo colgando de la nariz no lo olvidaré nunca.

Si, amo ser una mujer práctica. sin viandas de agua tibia. nada para detener hemorragias que los tampones. además, le daban un gustito ánime y Kawai que ya quisieran muchas adoradoras del kpop

Suspiro. rumbo a donde tengo el resto de los tampones. Esos por ejemplo, no es que me gustaran. Tampones extra jumbo, absorbentes, para vaginas distendidas. Y que más daba haber quedado como una gamba , que si, el colorcillo rojo no se me quita, pero que me quemaría mucho más y todas las veces necesarias si con ello llego a golpearlo. a sentir esta adrenalina y esta burla con el tampón. Así, duermo feliz, contenta y sola en una gran casa. No que importe.... podría dormir muchísimos días más así...  Y tal vez lo haga.

La mañana siguiente, es mejor. Despierto bien, no me importa ver a la ventana. a cambio prendo el ordenador antes de irme. hay muchas cosas que quiero hacer. No las necesito perfectas, ero en definitiva.. al echarme ara atrás a observar mi creación sonrío, satisfecha y no dejo de enviarle amor y besos a la pantalla. Esto simplemente, no tiene precio. ninguna de las opciones lo tiene.

No es que Alex no me pase por la cabeza, no soy así de hipócrita. Claro que me pasa por la cabeza y la idea de colocarle una toalla femenina en el casillero no se me ha ido en todo el día. No lo hago, aporque ay cosas que valen la pena esperar. El elemento sorpresa es el mejor de todos. Voy a clases, me esfuerzo u poco más. digo, tengo novio de un mes y es a lo más que he legado. Supongo que esto e madurar. Hacer deberes, caminar en lencería por tu casa estando a solas, beber también a solas y mantener al novio trofeo interesado. i saben a lo que me refiero.

Como esa noche. Esa noche deberíamos de vernos. Ethan es divertido, es bastante pasional y me mima. me mima muchísimo. Es un buen partido por donde lo veas. No es que me lo piense quedar o que quiera sentir algo por el... no quiero que se muera, me cae bien con todo y su gay gustillo por Alex. Ni siquiera lo culparía de que le guste alex.
Saldríamos y todo iría bien, incluso me había vestido para salir ya no tan provocadora y, además, había usado ropa interior. Bueno, al menos unas bragas de encaje semitransparente. solo por si el chico tenía verdadera suerte ( será falta de ella?)

Y esperé....

Y esperé....

Y me preocupé.. Y entonces supe que no vendría.

Genial. Laura Lerman, rubia fantástica, maldita, bruja de magia negra, belleza en flor, zorra, descarada, buenísima..... dejada de lado por el novio ¿Y porqué? exámenes... y celibato hasta después de la competencia del sábado.

-Hombres idiotas. Ahora resulta que todo deportista es célibe- farfullé mientras destapaba una buena botella de vino ya sentada en el porche. Eso le pasaba a las chicas feas, monjas o con los senos caidos. De piernas flácidas y culo peor que eso. no me debería pasar a mi.

O tal vez si. bueno, al menos Parrish no ha mandado ninguna amenaza despues de tener la rabieta de su vida por Alex y el círculo. Que es el viernes. De poder confiar en que no se le freiría el cerebro, lo mandaría a Londres a vivir lejos de aquí. Pero no puedo. no me arriesgo. Romperle la nariz, sin duda, freírle el cerebro.... no. Me gusta se comportamiento sucio y tierno.

O me gustaba, al menos.

De alguna manera, creo que lo invoqué. ¿Acaso Alex tendría que estar como huésped distinguido en mi casa? Pide una pala. Apenas si lo he visto y, para no parecer una Cersei Lanister le dejo que tome lo que quiera de ahí y bebo cuando el no está justo frente a mi y que seguro, no puede ver. Si me tendió la mano no se la tomé. Era mejor así, dejar que mis senos cayesen hasta el piso de una buena vez porque tampoco es que no había mucha diferencia entre estar en casa como estaba y ser una anciana.

"no es por ti", dice y yo sonrío de mala gana -Lo se- lo se y el debería saberlo. Nosotros no tuvimos sexo hasta después del partido y, de solo recordarlo, sentí un ligero estremecimiento. Si, incluso de nariz rota y llena de tampones extra jumbo para vaginas distendidas, es imposible sacarse el deseo del cuerpo por su culpa. Y suspiro -No es por mi, estoy más que bien, Alex, incluso si hoy voy vestida- añado. No es que el la sepa, al parecer me tiene olvidada desde la adolescencia.

Quería quedarme ahí, pero como siempre Kaiser grande mueve mi mundo. Los dos lo hacen. -He quedado con Alex- le dije, no me lo cree. sigo insistiendo en la misma mentira sin mucho éxito. Forcejeando y pateando y tratando malamente el tapete de su coche, su "christine" hasta legar al cine al aire libre.

Decir que era una película vieja y que seguramente me dormiría, no sirvió de nada. Y lo cierto es que esa peli estaba buena. tanto que de repente ya estamos riendo, y más juntos. Recuerdo haberlo visto sonreír y tras de el ver brillar de forma hipnótica las estrellas. La de ganas que tuve por echarle los brazos a los hombros en ese mismo instante.
Ha sido una de las noches más lindas e inocentes que eh tenido. El no se dio cuenta, pero i siquiera tuve que ponerme en la actitud de siempre. Ni yo zorra ni el objeto del deseo. Era perfecto.

Incluso un alegre mensaje por whatsapp mandado por mi

Wikipedia escribió:EMASCULACIÓN: Se denomina emasculación (del latín emasculãre) a la ablación total de todos los órganos genitales externos masculinos, es decir, tanto del pene como de los testículos.


Sin darle tiempo a que me responda he apagado el móvil y hecho algunas otras cosas. tomar un baño caliente, en la tina y pensar en cosas agradables, cosas que me gustan.... y tuve que contenerme porque todo iba tomando forma de Alexander Kaiser, y como tengo alma de viuda negra, más me vale apartar pensamientos.

El clima está loco, si Y yo también.

Es de madrugada, hay una lluvia torrencial y heme ahí, entrando a hurtadillas a la casa de Alek. usando solamente una camisa larga y grande. no la de Lions, por obvias razones. con el chubasco entro por la puerta principal, m Kaisercito favorito ya me había dado las llaves para que dejara de rasparme las rodillas y como ya no pensaba entrar por la ventana de Alex... Apenas llegar, soy sigilosa.  me quito los zapatos y aún goteando las maderas del piso, no hago ningún ruido o hago algún paso en falso. Subo la escalera como una ninja rubia, semi desnuda y mojada. llevo un par de cosas en las manos. así, llgo a la habitación de.... ¿se puede decir "amante" por haber follado delicioso, pero durante poco tiempo?, no lo se, pero lo aplicaré, porque suena romántico. Como sea, entro. Alex está dormido, abrazando la almohada extra en un cama de sábanas blancas.

Entonces comienza mi amenaza Corleone. Amo el padrino. A menos la peli primera. LA escena del caballo ensangrentado me parece una perfecta manera de amenazar a alguien. La más perturbadora, seguro. Coloco entonces ahí un nuevo envoltorio. totalmente cerrado. El otro ya lo he abierto y le he puesto un poco de barniz de uñas rojo brillante y con purpurina.. teniendo muchísimo cuidado en o despertarlo. y de no tropezar con nada en la oscuridad de su habitación.

También unto a la almohada dejé una impresión, tamaño carta de una de mis creaciones. no requiero más palabras que eso.

Spoiler:

Y Alex duerme como un bendito... con una tremenda erección, cabe admitir.

Salgo de ahí sin dejar rastro. Lo dicho, como una maldita ninja.

A la mañana siguiente, todo está bien en casa. Y el móvil lo he dejado en modo avión a posta. un poco de rigor para Ethan y otro tanto para Alex. La idea de la travesura no se me quita, incluso cuando lo estoy viendo entrenar, ahora si, con el equipo. Siempre había visto sus partidos desde esta posición, pero esta vez, me nota. No me escondí. Sonreí orgullosa, como una miss universo, con todo y el saludito, como si nada hubiera pasado.
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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Vie Jun 08, 2018 10:36 pm

Esa mañana, al despertar, me encuentro una foto manipulada del David de Miguel Ángel con una fea hemorragia nasal. También hay un tampón pintado de lo que parece purpurina y pintura roja. Eso y levantarme con una carcajada brotando del fondo del estomago es todo uno. El tampax lo desecho pero la foto me la quedo y la coloco en el corcho con las demás. Hay que reconocerle a la chica el sentido del humor. ¿Qué hizo? ¿Colarse a mitad de la noche? Sonaría extraño en otra pero en Laura es algo tan habitual que no me produce ni la más mínima preocupación. Iba a saludarla como se merece, pero no aparece por su ventana. No la veo hasta el entrenamiento. Milagrosamente está en las gradas. En las del lado contrario del campo pero bien visible. Me sorprende encontrarla ahí, pero por la expresión que se gasta y la mirada que me devuelve entiendo que quiere dejar clara una idea: Se siente orgullosa de la "bromita". Yo también estoy un poco orgulloso de la niña, así que le sonrío a mi vez y la saludo antes de volver a concentrarme en el juego y en el campo.
 
La falta de entreno los dos últimos meses no me permiten perder más tiempo ni concentración hasta finalizadas las dos horas de ejercicio. Cuando vuelvo a mirar, ya sacándome el caso y acercándome a la zona de animadoras para hablar con Meredith, lo hago seguro de que ya no está allí, pero parece que la chica ya no hace nunca lo que se supone y a lo que estoy acostumbrado. Apenas es un punto lejano desde aquí, pero es mientras la estoy mirando que se incorpora y se aleja para irse.
 
Es jueves por la noche. Al día siguiente hemos quedado con todos para eso que Parrish llama "La Ceremonia de Unión". No he preguntado aún de qué va exactamente, sólo espero que no necesite sacrificios humanos, no cero que encontremos a una virgen, como muy bien apuntó él mismo la noche que lo conocimos. Claro que lo de sacrificar pollos tampoco lo veo. Esperemos que resulte algo mucho más limpio.
 
Hoy tengo un plan, así que si me quedo sentado en el escritorio a un lado de la ventana de mi cuarto y comprobando de vez en cuando si hay movimiento enfrente no es para darle las buenas noches. Aprovecho para hacer algunos trabajos que tengo pendientes puesto que la chica parece haber salido. Llega tarde para ser un día de semana, lo que me recuerda que no he visto al padre en toda la semana, debería preguntar...Yo sigo con la luz encendida. La veo  acercarse a la ventana, mirarme y cerrar la ventana en actitud que podríamos considerar desafiante. Niego con la cabeza mientras aún me mira y la nena cierra las cortinas. ¿En serio? No sabía ni que tuviese, es la primera vez que las veo.
 
Duermo un poco, pongo el despertador para las tres. Ya debería estar dormida. Me levanto, sin rastro de la desidia y el cansancio que normalmente tendría a estas horas y tras un día intenso, no me molesto en vestirme, pero sí me pongo las deportivas, que escalar en zapatillas no puede ser seguro. Cuando llego a su ventana y pongo una rodilla en el alfeizar compruebo que, efectivamente, la ventana no está cerrada más que aparentemente, el cerrojo no está echado, sólo la ha bajado. Lo sabía, aunque no puedo decir cómo ni por qué. La abro para colarme dentro y separo las cortinas con media sonrisa ya instalada en el rostro.
 
La chica duerme plácidamente. De lado y con una camiseta de tirantes blanca. Sólo sobresale del nórdico el tronco a partir de el sobaco y me da la espalda. Tiene la melena rubia esparcida hacía atrás y no puedo ver su rostro desde donde me acerco. Espero que no tenga el sueño muy ligero. Me poyo un momento en la cama, despacio, intentando no hundir el colchón, y coloco mi "regalito" enfrente de su nariz, para lo que tengo que doblarme un montón por encima de su cuerpo, lo separo un poco por si se mueve de noche y aprovecho para sacarle un pelo que se está comiendo. Satisfecho, me vuelvo sobre mis pasos tras darle un beso en la frente, hecho inevitable. No corro las cortinas ni vuelvo a cerrar la ventana.
Spoiler:
 
A la mañana siguiente me levanto temprano para no cruzármela. Le envío un mensaje aún antes de llegar al instituto, sabiendo que está por despertarse en la próxima media hora: “Como desees. Comete la fruta” La primera frase respuesta directa a su idea de la emasculación esa. La segunda creo que no necesita explicación.
 
Hoy sí la encuentro en los pasillos, o sería más propio decir que ella me encuentra puesto que aparece detrás de mi en la taquilla cuando estoy recogiendo los libros de Mates. ¿Si me parece bonito? ¿Degenerado yo? Pero no está enfadada, finge estarlo pero noto el brillo de diversión apenas oculto en sus ojos.
 
-         Me preocupo por tu alimentación…el desayuno es la comida más importante del día, dicen…- se me hace natural hablar con ella así, con doble sentido- aunque si lo prefieres para la comida o la cena …
 
Me sonrío con gusto cuando contesta que lo ha cortado a rodajitas y lo ha triturado todo para hacerse un batido. Una respuesta como esa es precisamente la que esperaba.
 
-         Entonces…-hago una pausa- la próxima vez prefieres el zumo del plátano? Directamente o con filtro?
 
No puedo putearla mucho más, Alek llega, un poco nervioso por lo de la tarde, y nuestra conversación cambia radicalmente como de mutuo acuerdo. Me siento un poco culpable ahora por lo poco que me he preocupado por el asuntillo del circulo. Me pasaré luego a buscar a Jake para ver si tengo que preparar algo. Los dos se van juntos y ya no los veo hasta la hora de comer. Tampoco me dirige más que dos frases esta vez, pero antes de irme y después de terminar mi plato me acerco a pedir algo para ella en la cafetería y vuelvo a acercarme a la mesa para ponerle delante un batido de plátano en copa de helado. Alek me mira raro porque dice que ya sé que a Laura no le gustan los batidos tan espesos.
 
-         0h, sí que le gustan…
 
Le contesto escueto mientras ya me estoy alejando. No sé si se lo bebe o no, yo ya me he ido.
 
Parrish sí me da unas indicaciones antes del “evento”. No son gran cosa, pero no parece que la palabra sacrificio aparezca por ninguna parte así que me quedo más tranquilo. Hemos quedado a las once de la noche, es importante hacerlo con luna, dice. Mi hermano y yo vamos juntos. Vanesa y Jake ya están allí cuando llegamos, creo que los hemos interrumpido al entrar sin avisar. Mi morena adorada jamás me pondría mala cara y no lo hace. Charlamos, la mimo un poco aprovechando que el moreno se mosquea y me gusta sacarle la cara de mala leche y esperamos a que lleguen los demás. Leia aparece puntual, como siempre. Parece alemana. La única que falta es Laura y Jake ya la está llamando, pero le sale apagado o fuera de cobertura. Media hora más tarde, media hora en que Jake se ha ido calentando y los demás nos hemos ido desesperando, la niña aparece, nada contenta y vestida de…¿de qué va vestida?


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Laura Lerman el Sáb Jun 09, 2018 1:37 am

Me he tomado el batido más espeso del cosmos,  además con demasiada azúcar. Seguro me va a dar un coma diabético. Pero lo cierto es que esta vez me lo tomo con gusto, corriendo a lo que Alek dice, a la estúpida y pequeña broma mental y a, desde luego, a Alex, mi ex Alex.

Alek aún no entiende bien el porqué no debo salir con el, se que se limita y me respeta las decisiones, aún cuando "No tienes porqué tomártelo, Laura" dice el mientras yo sorbo con la pajita todo el contenido -Ooh, si que debo- respondí, porque, vamos, si he de volver el estómago tal vez dejarle alguna muestra en una ziploc en la almohada no estaría tan mal.

Lo cierto es que eh comido demasiada fruta ese día, cortesía del depravado mayor ¿Como había despertado? con una carcajada. Ese era el chico que conozco y el que era dueño de mis... Ese era Alex, solo Alex, remedo de gilipollas gourmet. Los pelillos en los kiwis abiertos eran un poema, a decir verdad. Le daban un algo de realismo que…

Me tomé fotografías jugando con el plato, comiendo lentamente el plátano, no antes de haberlo bañado de leche condensada, para darle un toque de realismo. Fue obscenamente divertido. idiota, solo el se le ocurrían estas cosas en las que simplemente me hacía el día. Aunque dijera todo lo contrario.

regresando a la realidad, inconscientemente tomé la mano de Alek. Sabiendo incluso sin haber prestado atención que se encontraba nervioso. -Alek, no tienes que hacerlo si no quieres- pero el quería. Tenía toda la vida siendo el héroe de nosotros, lo cual, desde donde y lo veo, es algo muy malo. -deberías tener más instinto de autoconservación en esto- aclaro antes de ver a sus inquietos ojos -Eres mi mejor amigo, claro que te cubriré la espalda, tonto!- le dije, adivinando incluso lo que iba a decir. Este hecho nos sorprendió a los dos, pero supongo es que nos conocíamos demasiado. La magia no tenía que hacer en esto.

Aunque si. Si que lo tenía. una vez hecho el circulo Jake y yo soportaríamos más la magia negra. Lo he visto en sus ojos, lo he sentido hervir dentro de mi piel. Está ahí, latente y a la expectativa. No es un recordatorio, siempre está lista para ser liberada. Y a veces me he cabreado demasiado. Posiblemente si mi padre estuviera aquí, lo habría hecho que se ahogara. Ese es uno de los motivos de Jake para decir si al círculo. Yo misma decía que si, pero no con Alex de por medio.

---------------------------------

Era la hora y seguía recostada en la cama, decidiendo. De no asistir el círculo no se cerraría. podría romperme una pierna incluso, pero hay algo salvaje en todo esto. no quiero ir pero mi cuerpo se siente electrizado. No quiero ir pero lo necesito. No para sellar mi magia, si no que para probar la magia verdadera. Si logro ser poderosa, ni siquiera tendrían que preocuparse mis dos rubios.

Pero quisiera que no fuera así...

Por eso llego media hora más tarde. desde lejos hago un cambio de música. Prefiero que suene la mía y que me anuncie
con propiedad.



"Por favor permitídme que me presente,
Soy un hombre de riqueza y con gusto,
He estado por aquí durante muchos, muchos año"

Si has de tener magia negra, si te has de coger un círculo de brujería y con ellos, con los que quieres, arriesgándolos así, vamos a hacerlo bien, avisarles

"Robé muchas almas y fe de hombres,
Y estaba por aquí cuando Jesucristo
Tuvo su momento de duda y dolor,
Se aseguró de maldecir a Pilatos,
Lavó sus manos y selló su Destino"


El que avisa no traiciona, después de todo.

llevo una minifalda y un recordatorio en el pecho "01-800-don't-call-him". Todo negro, dada la ocasión. El recordatorio es para mi misma en referencia a Alex. Se supóne que no era necesario ese color, pero vengo representando lo que soy en todo esto. y con todo esto negro, cómodo inclusive hay algo que me distingue...

"Encantado de conocerte,
Espero que adivines mi nombre,
Es la naturaleza de mi juego, "

Al fin entre ellos, hago que mis pasos sean tan seguros que el mismo diablo se sentiría atraído por ellos. Si, llevo algo diferente y nada tiene que ver mi ropa en esto, si no que más bien, tengo un artículo curioso en la cabeza.

A la ver...dura:

La cara de todos no me la pierdo. Saqué el móvil y la selfie se tomó sola. Derrochemos la magia que está cundiendo en el aire, por más que algunos pongan los ojos en blanco.


-Lo siento cariño, estoy tarde- sigo, con todo y la máscara, tocando a mis dos rubios esta vez, intentando desde luego, sobarme la cabeza en el cuerpo de Alex solo por joderlo un poco -eres lo que comes- le digo antes de darle un besito en el cachete con la punta -Y es tu culpa- agrego antes de hacerle verdadero caso a Jake, que está cabreado. -Si si, lo se- en serio, sabía la importancia de ello -Pero pensé que también podríamos iniciar un culto nuevo, los faloadoradores, título aún modificable necesitan tener un origen. Y yo tengo máscaras de sobra. Las primeras por ejemplo fueron lanzadas al aire para que serán en directo a mis Kaiser.

Sin tener que girarme o voltear a verles para lanzarlas. Sin siquiera tocarlas siquiera. -Demonios, seré buenísima en esto- Lo se. la magia negra te consume, pero mientras tanto, nadie disfruta más del paseo más que tu.

Jake, cabreado, me quita la máscara. He estado bebiendo si, porque estoy condenando a unirse a mi a alguien que debo tener alejado, así que básicamente, he brindado previamente por mi estupidez, y por la serie de pendejadas que estoy por realizar.

Jake es el que dirige todo. Si, también llevo conmigo una daga y una mariposa negra y grande en un frasco. Esto me representa.

La fogata comienza a arder. No tengo el libro e las sombras de mi familia y no hace falta. Traigo la peineta del demonio en mi cabello. Ahí se encuentra la sabiduría de mi familia; lo se. Desde el incidente con Alex y las muchas "yo" no he permitido que nadie más la toque.

Nos comenzamos a congregar e el círculo, me aseguro que esté balanceado. quedando frente a Jake. Después de todo, solo el y yo sabemos lo que somos. Miro a mi al rededor. Leia se está mordiendo su grueso labio inferior. Alek está casi obsesivo por las llamas, observándolas con demasiado detenimiento. Vanesa se queda a un lado de Jake y Alex -Al otro lado de Jake, el insistió en esto. Yo no- le pido a Alex con una melosa tranquilidad. Pero hay algo en esto, si Alex está alejado y al lado de Jake, tantísimo mejor.

Alex, desde luego no hace caso, pero le ignoro -Vamos, aún tenemos que beber de las venas del otro y no se quien va a empezar- bromeo... y adivinaron. A nadie le cae bien la broma.
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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Dom Jun 10, 2018 10:37 pm

Laura ha vuelto a sufrir un cambio brusco de personalidad. Aunque algo en su determinación y arrogancia sigue resultando conocido. Ha cambiado la música antes incluso de aparecer por la puerta, da pasos largos, firmes, y se ha aparecido con un atuendo de lo menos apropiado...ah, si...¡y con un pene en la cabeza! No es gracioso, sin embargo, ni correcto, y todos nos hemos quedado sin saber qué decir. Alek, a mi lado, no sabe ni donde meterse, por primera vez en su vida creo que se avergüenza de ella. Jake está enfadado. Leia pone cara de asco y desesperación a partes iguales. Vanesa, bueno...Vanesa está diciendo algo de que ese tamaño lo quiere para ella...pero es Vanesa. Yo no sé muy bien cómo reaccionar o cómo tomármelo, hasta que se refriega y me dice que es mi culpa. La empujo para apartarla, tirando aquello que deja caer en nuestras manos y le dedico una mirada de profunda decepción.
- Laura- advierto, infiriendo gravedad en el nombre.
Jake no tiene tantos escrúpulos, le quita la capucha y le dice cuatro cosas que no alcanzo a oír. ¿Está borracha?
Jake no pierde el tiempo y nos apremia a no perderlo tampoco. No sé donde he de ponerme pero sigo las indicaciones. Es mucho menos largo y vistoso de lo que esperaba. Al menos creo que está acabando. Sólo hay un fuego en una fuente, danzando en colores anaranjados, Jake recitando lo que parecen unos salmos, Laura con un tarro, Leia con Un libro, Alek con lo que parece una foto, Vanesa con un libro también, y entonces Jake me pregunta que he traído en mi representación y me quedo mirándolo como si se hubiese vuelto transparente. ¿Acaso no le pregunté si tenía que empollar algo?
- No sabía que había que traer souvenirs...

Ahora me mira mal a mi. La explicación es breve. Ni siquiera he mirado el libro de las sombras de mi familia, después de encontrarlo, ni sé dónde lo dejó Alek. ¿Algo que me represente?
- Dame dos minutos.

Carrera al coche y vuelta. La cazadora del equipo servirá. Jake dice que no, que debe ser algo que haya pertenecido antes a la familia.
- El escudo era de mi padre, lo cosí encima- respondo y parece que lo da por bueno.
Poco más a partir de aquí, parece una lectura en grupo, Jake habla, Leia lee, Laura canta...me dan algo para leer también, intento hacerlo correctamente aunque no entiendo lo que pone. La única sensación que yo tengo cuando esto termina, sin más aviso que un Jake que parece agotado, un poco de luz que se extiende entre nosotros, una Laura riéndose sola como una loca y una Leia que parece haberse tomado diez red bulls, es la de  llevar acumulada un montón de tensión muscular y energía y muchas ganas de soltarla.
- ¿Ya está?
 
Vanesa parece preocupada por Jake, él se deja hacer y acaba sentado y con un vaso de agua en las manos. Parece haberse corrido una maratón, pero sus ojos vuelven a tener la tonalidad habitual y las ojeras han disminuido. Laura ahora también parece cansada. Se apoya en la pared. Sigo molesto con ella por ponerse en evidencia de esa manera. Es Alek el que va a preguntarle si está bien y se ocupa de ponerla cómoda.

- Bueno, si no me necesitáis para nada más...
 
---------------
¡Al fin sábado! Es el primer fin de semana en casa desde la vuelta, así que ni me lo planteo, quedo con los chicos del equipo y con las animadoras. Vamos a la playa por la mañana, el tiempo sigue algo loco pero hace muchísimo calor. La diversión nos dura hasta las tres y media, momento en que el cielo se nubla de repente y comienza a caer el diluvio universal, pillándonos sin más ropa que ponernos que una camiseta por encima del bañador. Algunos comenzamos a estornudar aún antes de llegar al centro comercial, pero la temperatura sigue siendo agradable una vez nos secamos, así que no hay riesgo de resfriado. Comemos en el Harper Island, especialistas en pescado frito, nos acercamos a los recreativos y pasamos una tarde entretenida entre anécdotas y risas. Me he puesto al día. Ahora sé que la animadora que sale con mi hermano es Beth Hall, apodada por las compañeras como “la dulce”. Me lo dice ella misma. Se me quita un peso de encima. Al menos no van a pervertirme al hermanito. En algún momento tendré que enterarme de la historia completa, pero este no es el momento. Nos despedimos sobre las nueve, para volver a casa, salir a correr, en mi caso, y cambiarnos para la noche. Aún no he mirado los mensajes, pero no me planteo siquiera no tener plan, no me sorprende, pues, cuando al abrir el whass encuentro varias conversaciones con sendos planes para esa noche. Lo que sí me sorprende es encontrar uno de Jake preguntando si podemos vernos después de su cita con Vanesa. Mi intención es ir, pero la noche se me complica y no he llegado a contestarle. El domingo lo paso con Vanesa, obviamente, y no sabe qué podría querer Jake ayer. Me dice algo con mucho sentido “Habla con él mañana”. Sólo espero que no me muerda si lo asalto en el instituto.
 
El lunes me despierto, pues, con un objetivo. Hoy, que no lo intento, sí veo levantarse a mi vecina…y es algo digno de verse. La chica me deja hipnotizado, no por el pijama corto ni por pasearse por la habitación pegando saltitos y bailando a ritmo de algo que sólo escucha ella, más bien por no estar usando las manos. Me explico, lo cajones se abren, la ropa sale, el cepillo le peina el pelo, el maquillaje se va aplicando, pero ella sigue bailando y sus manos no hacen otra cosa que moverse con el ritmo de la canción que sólo suena en su cerebro. Y el Harry Potter necesitaba una varita…Está claro que debería leerme ese librito familiar. La niña parece haberse sacado los Timos en dos meses. Cuando me ve se acerca a la ventana, hace un gesto con la mano y de la nada me cae el equivalente a un cubo de agua fría, dejándome empapado. Después de cerrar los ojos y soltar un grito por el susto inicial, le devuelvo la mirada y le devuelvo un gesto obsceno antes de gritarle:
-         ¡Gracias por la ducha!
Ya me las pagará.
Bajo a desayunar y nada más entrar en la cocina me paro un momento a pensar “Qué es esto? Hogwarts?” Alek también se aprovecha de que no está la abuela para hacerse un desayuno sin manos que, os aseguro, no ha sabido nunca cocinar. Intento tomarlo bien y sólo me siento y me aprovecho para robarle unos huevos revueltos y una tosta con salmón que tiene una pinta de lo más apetecible. Alek protesta, pero lo ignoro y luego sólo le doy las gracias.
Agradezco llegar al instituto y conseguir algo de normalidad. Me gustan las cosas conocidas, aprendí a temer a los cambios hace algunos años, a eso y a depender demasiado de alguien. Me relajo a medida que la rutina del día a día me invade, sólo para encontrarme gritando en clase de historia sin saber de dónde proviene semejante dolor. El profesor me hace salir y me manda a enfermería. No he conseguido explicarle qué me duele. Ni yo sé de dónde viene. Sale como de dentro de mi cabeza. Estoy esperando a que me atienda, sentado en el banco de fuera, cuando aparece Alek, lo han llamado porque no localizan a la abuela. Estoy explicándole lo que pasa, ralentizado por las mil imágenes dolorosas que me atraviesan el cerebro como estirlas de hielo afilado, cuando estas empiezan a centrarse y el dolor empieza a disminuir.
-         ¿Quieres que te lleve a casa?
Es flipante, que mi hermano pequeño sea el que tiene que llevarme a casa. El caso es que estoy por decir que sí cuando la primera imagen se hace nítida y me doy cuenta de que es algo así como un recuerdo. Uno vago, pero que mi mente intenta señalar como importante.
-         ¿Laura se tiñó alguna vez de pelirroja?- le pregunto a Alek bruscamente.
No entiendo que parezca más preocupado que antes cuando contesta que si, hace dos años.
-         ¡Vámonos!- le suelto, tirando de él y evitando entrar a que me examinen- sólo es un dolor de cabeza- lo tranquilizo.
Dejo a Alek en su clase y me escondo en el baño hasta que el dolor remite y las escenas aleatorias en mi mente cesan. No he sacado nada en claro. Sólo retazos de conversaciones, e imágenes de Laura en diferentes momentos de su vida. Esa que no recordaba des el accidente.

**No me explayo en la ceremonia porque faltan los demás, si eso luego hacemos un flash.


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Laura Lerman el Lun Jun 11, 2018 1:21 am

Llama a la luz, llama a la oscuridad, llama a todo. Nada permanece.

Había terminado y sentía que apenas me quedaban fuerzas. Me sentía también partida en dos. me sentía jodida, me sentía radiante. Lo había hecho. podría hacer lo que quisiera sin enloquecer así de fácil, lo había hecho, había firmado sentencia de estar por siempre con esos cinco que tenía en frente. Agotada, pero también encendida. sin fuerzas, pero con un alma, si es que aún la tengo, que estaba lista para lo que fuera.

Y también estaba esa voz, dentro de mi.

Llama a la luz, llama a la oscuridad, llama a todo. Nada permanece.

No, nada permanece, salvo una cosa. Alek Kaiser. El siempre estará ahí. El, mi mejor amigo, es mi piedra. Amorios van y vienen, los hombres cambian, nosotras también. Alex se va, Alex olvidó porque quiso, luego yo lo hice olvidar. Alek en cambio... El siempre está, haga lo que haga. La borrachera se me había cortado quemada por la magia que estaba ahora, un tanto equilibrada.

Alek me acompañó a casa, junto con Leia. Alek lo haría siempre, Lea en cambio... supongo que ella también lo sentía. La energía fluctuando. Esa noche y la siguiente, dormí como una bebé.

Como notal mental. Mi universitario de esta temporada, Ethan Specter, corre como un infierno. A mi en lo particular, no me molestó que Alex también hubiera faltado a esa carrera. Tantísimo mejor. El sábado se lo dedico al novio y el domingo en parte también. Hice experimentos, pero hay cosas que se sienten correr. Como todo comienza asentarse. Mi humor por ejemplo, es mejor. Me siento mucho más ligera y con más energía. Puedo sentir la magia dentro de mi, pero ahora es diferente. No puedo explicarlo, pero se siente a un poder que ahora no te quiere atrapar y que debes temer. No es un veneno, creo yo, envuelto en el dulce más exquisito. Es solo poder y si lo quieres, lo tienes... y si lo deseas y ordenas se logra.

Y llega el lunes.

Llega y estoy tan de buen ánimo, porque desperté con una canción de Ed Sheeran en la cabeza y esa, en específico, siento que me la canta a mi y no hay manera en que escuchar esa canción no me ponga de buenas. Imposible.

A su ritmo voy por la habitación, sintiendo que no todo es negro. Y lo que en mi ser retumbaba, ya lo tengo asimilado.

Llama a la luz, llama a la oscuridad, llama a todo. Nada permanece.

Hoy, por ejemplo, creo que la luz ha sido llamada. Y me siento yo misma, no alguien a quien no han molido a palos. Ni siquiera quiero pensar en eso. No mientras hago que la magia haga todo por mi. Es tan sencillo y excitante. No hay fallo



Pruebo incluso moverme y bailar como me plazca, por la magia es una leal amiga. No me hace daño ni el rímel de pestañas. la ropa va y viene, vistiéndome y después desvistiéndome. Ya no hay ninguna limitante para hacerlo a la manera más laboriosa. Y no tengo porqué cuidarme, nadie me ve.

O si... EL. Sonrío al pillarle mirándome. Vaya, ¿Ahora si tiene ánimos para detenerse? menudo cabrón. Alexander Kaiser cambiante y menguante. Pero la frase también en esto lleva razón. Nada permanece.
Ni siquiera el en su estado seco.
Lograr que el agua le llegara hasta las pelotas, hablando de un agua helada es tan tan fácil que podría hacerme la manicura al mismo tiempo. -De nada, rubio!- gritoneo sonriendo de lado, no sin dejar de contonearme a mi ritmo y dejar de prestarle atención y seguir en lo mío.

Tanta es la fuerza que siento, que ni siquiera desayuno. No lo necesito así que me voy al instituto sin más. Además, le vendría bien a mi figura. Ya no estoy en las animadoras y con un novio semi abstemio, las calorías o las quemaba de alguna otra manera, o no las consumía.

Si, hoy tengo llamado a la luz, pero también a la oscuridad, que quienes me desagradan han tenido pequeños accidentes aquí y allá. Ligeros, pero muy muy entretenidos. O el profesor de historia, por ejemplo, que habla tan lento y aburrió que pareciera el fantasma que da clases den Hogwarts. A ese logré que no pudiera hablar y que se le trabara la lengua. No es que lo mate de ahogamiento.

Justo cuando iba a tomar la clase de química, me llega un mensaje. Es de la persona que siempre permanece. Mi persona. La atiendo sin demora, como todo lo de el. Y el habla de su hermano, de que está en casa... de dolores fuertes. Sabemos que no es normal. Que lo lógico sería llevarlo al médico y, si me busca es por ayuda, no solo para pasarme el chisme.
No lo dudé. Tomé mi bolso y salí del laboratorio, sin escuchar nada, a paso apresurado.
Ojalá pronto pudiera tener la facultad de la tele transportación. Iba a coger un uber, casi corriendo por los pasillos cuando le veo.

Es en serio, puedo verlo. Ese hilillo plateado, se a donde está, comienza a brillar cuando antes estaba invisible. No sé que significa, pero sé que ese algo que me mantiene atada a Alex se pone de manifiesto. Se donde puede estar y simplemente le sigo.

Así, le encuentro en un baño. no muy diferente a donde le probé por primera vez. Pero tampoco era el mismo. El rubio estaba ahí y yo ni siquiera me he tomado la molestia de tocar a la puerta. -Lo siento, no tengo tiempo para moralidades inútiles- digo con serenidad. mientras me acerco -Soy del pensamiento de que solo son cuerpos. Y de esos conozco algunos cuantos- entiéndase... no tengo miedo ni me emociona ver una polla de fuera, en el peor de los casos.

El, está en el lavabo, sosteniéndose apenas, observándose en el espejo, observándome mientras me acerco también -Si tengo clase de química. Y no se tú, pero creo que me puedo dar licencias para faltar- añado cuando ya estoy frente a él. está pálido y esa miradilla de consternación, hace que me preocupe. me preocupa tanto esa mirada que me hace tomar aire por la boca y pensar en cómo puedo ayudarle.

-Me dijeron que te tenías un dolor insoportable- respondo sin más, sin tratar de mentir siquiera -así que aquí estoy, Alex Kaiser. No pienso irme a ningún lado si tu no te vas conmigo- es una orden, si bien no tengo que gritarla

Y entonces, me nace tocarle. Comencé por las hebras doradas que componen sus cabellos, tocándolas de a poco y con suavidad hasta llegar a ese cuero cabelludo para masajearlo, una mano al principio, luego la otra... lo estoy viendo a los ojos y no hago caso de lo que me dice -Se vas a ponerte bien, cielo. Pero de todas formas quiero estar aquí- y no tenía idea del cómo. Si era un dolor mágico. Yo no era la sanadora del grupo. Yo, yo solo llevo muerte, soy un arma, de acuerdo, una muy hermosa arma, pero si, eso. Un arma. No estoy hecha para sanar y lo cierto es que nada permanece.

Ni siquiera el enojo por el cual él se había ido el viernes sin importarle nada. Soy muerte, pero me siento tan bien que intento que él también se sienta así. hasta que....

Hasta que lo dice. me habla sobre un momento. ESE momento. El momento donde me encentren un baño, llorando. Y sobre cómo me veía con el rímel corrido, cuando nos besamos.

Sentí que la sangre me había abandonado del cuerpo y básicamente, dejé de tocarle. -que?- pregunto consternada. El en cambio me habla de otro recuerdo. de mi etapa pelirroja y luego de oro más.

Si, alguna vez nos besamos. Mejor dicho, te besé. Tu solo fuiste tan caballeroso para no rechazarme, pero nada más- eso, para evitar que se disculpara -¿Que más recuerdas, Alex?- Y no quiero saberlo, por favor, que el efecto de la poción no desaparezca. No puedo fundirle el cerebro otra vez. No.
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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Mar Jun 12, 2018 7:43 pm

Me encuentro algo mejor tras mojarme la nuca y quedarme un rato lejos de la gente y el ruido de los pasillos. La sucesión de imágenes es menos caótica, aunque siguen siendo poco nítidas, como en un sueño que se desvanece. Aún estoy apoyado en el lavabo de la derecha, con el pelo mojado en la nuca e intentando comprobar si parezco lo suficientemente recuperado para ir en busca de mi hermano y pedirle que me me deje en casa. Hay dos chicos más en el baño. El del fondo está terminando, es sólo un reflejo en el espejo al que no le presto atención. La puerta se abre bruscamente y entra Laura anunciando su presencia con voz atronadora. La veo pero la ignoro, esperando que cierre la boca y deje de producirme esa incomodidad. Nunca hace lo que quiero que haga. No he abierto la boca más que para decirle que se largue, pero ella sigue dando explicaciones de por qué está aquí y por qué no puedo quejarme. No me importa, sólo quiero que se calle. Ahora hay aún más ruido, el chico que estaba acabando le suelta algo de que se ha equivocado de baño y el que acaba de salir del cubiculo pega un grito y también le suelta algo por el estilo. Muchos sonidos en los que no puedo centrarme. Cierro los ojos un momento y escucho la puerta, una queja más antes de que se cierre de nuevo. Ahora Laura me está tocando el pelo, lo hace con suavidad pero tengo la zona sensible y me molesta.

- Lárgate, Laura.

No se lo grito, ni siquiera alzo la voz. Abro los ojos y me está mirando a través del espejo. Dice que voy a ponerme bien, ¡qué tontería! ¡ya sé que voy a ponerme bien, es sólo un dolor de cabeza, maldita sea!

- Dejame, estoy bien.

No parece que me escuche, pienso que nunca lo hace cuando le estoy diciendo algo importante. Cuando la puteo, oh, si, entonces sí que escucha. Me doy la vuelta, y ella sigue obsesionada con mi pelo. Me está mirando como Alek hace un rato, con una mezcla de preocupación y cariño, sólo por eso intento ser más amable, aunque me cueste:

- No me toques- me refiero a la cabeza o el pelo, pero sólo aclaro- por favor.

El día que me haga caso sabré que el mundo se acaba. Estamos solos ahora, soy medio consciente, entre todas las imágenes que me han pasado galopando por el cerebro en las últimas horas sólo unas pocas fueron lo bastante consistentes como para quedarse y entenderlas minimamente.

- Te fui a buscar. Estabas en el baño. Fumabas y tenías los ojos húmedos, las medias rotas y el rimel corrido. Llevabas una falda apenas existente. Quería echarte un sermón. ¿Nos besamos?

Ella dice que no. Tras un silencio y un gesto que no me pasa desapercibido. Le pregunto por su etapa pelirroja y por una noche en la discoteca. Ha dejado de tocarme, eso se siente bien. Dice que ella me besó y yo me aguanté.

- Mientes- le contesto en el mismo tono monocorde que llevo usando todo el rato- pero no me importa. Sólo quiero que pare.

¿Qué más recuerdo? Nada que pueda explicar, porque aún no he conseguido darle forma. Nada de lo que veo me parece a priori con mucho sentido. Sólo sé que es cierto, porque así me lo dice el cuerpo. Es cuando ella parece decidir que no quiere saber más y me coge de la mano para sacarme de allí mientras impone su voluntad con voz de mando y me indica que me llevará con Alek y que debo irme a casa. No llegamos a movernos, algo pasa cuando me coge de la mano, se siente mucho mejor que cuando me tocaba el pelo, es como el ojo de un huracán, todo está en calma. Las escenas se secuencian, permitiendome comprenderlas y escogerlas. Noto como su magia entra en mi, completando la mía, y ya no es doloroso. No sé qué siente ella, pero aparta la mano bruscamente. No estoy dispuesto, todavía no, ella venía a ayudar, ¿no? Eso dijo. Le cojo la muñeca con fuerza, impidiendo que se aleje. Ahora el recuerdo no es sólo nítido, sino que nos rodea. Tenemos doce años, estamos discutiendo en el jardín:

- ¡No me escogiste en tu equipo!- protestaba ella.
- Eres una niña- contestaba yo, como si eso lo resolviera todo.
- ¡Vanesa también!
- Te iba a escoger después…- le dije, aunque lo que quería decirle es “eres pequeña y no coges bien el balón.


(Actualidad)

- ¿Qué está pasando?- pregunto, sabiendo que Laura también lo ve. Me contesta algo como que estamos tocandonos las pelotas como siempre- No. Al fondo, en la entrada de tu casa…-le señalo para que se fije en la escena que aparece al fondo, de la cual no sabía que guardase ninguna impronta.

Mi padre y su madre están en la entrada, hablando o discutiendo sobre algo, parecen nerviosos o exaltados, no sabría decirlo, pero sí me fijo en el lenguaje corporal, pegados, casi abrazados, la mano de él sosteniendo una de las de ella y la Señora Lerman tocandole el brazo.

- ¿Podemos acercarnos?- le pregunto a Laura.

Dicho y hecho ya estamos allí. Ahora podemos oír la conversación.

- ¿Por qué no podemos ir juntos?
- Mi marido no es tonto, Gil. Sabe que algo le estamos ocultando. Sospecha que tú y yo…
- ¿Sospecha de mi?


No pinta bien. Es pura inercia, girar el rostro hacía ella, olvidando el recuerdo que nos envuelve por un momento, y mirarla mientras una mezcla de pánico y dolor provoca que el corazón se acelere.

- Sabe que no ha sido el amor de mi vida. Cree que estamos liados.
- Dile la verdad. No puede sentir celos de un muerto.
- No puedo hablar de Anthony con nadie.
- Mi hermano murió hace once años, tienes que empezar a superarlo…


El alivio es intenso e inmediato. Aún la estoy viendo a los ojos cuando lo escucho. Aprecio el mismo alivio en los suyos pero ninguno de los dos dice nada. Por un momento, un breve instante, le miro los labios, el recuerdo comienza a desvanecerse. No me he movido cuando entra  Jake. Con su alegría habitual.

- ¿Qué pasa aquí?- suelta de malos modos.

Tardo unos segundos en contestar, aunque su actitud no me extraña lo más mínimo, pocas veces parece estar contento. Creo que tiene algún tipo de problema interno y no digiere bien la mala leche.

- Me dolía la cabeza…ya estoy un poco mejor…¿es que Alek publicó un comunicado?


- No sé nada del otro Kaiser. Sentí que estabais haciendo algo y vine…

Tendría mucho que preguntarle sobre esa última frase, pero el caso es que hay otra cosa que me está preocupando ahora:

- Dijeron once años, pero no puede ser…-hago cálculos mentales y continuo expresando mis dudas en voz alta- de eso hace siete años, si mi tío ya llevaba muerto otros once murió antes de cumplir veinticinco…se supone que mi tio James es hijo de Anthony…pero James tiene treinta y seis años…

- ¿Qué dices Kaiser?- Parrish se ha acercado a nuestra altura, y me mira sin entender.

- Mi padre tenía treinta y ocho años cuando murió, la madre de Laura treinta y nueve, en el recuerdo 33 y 34, si les restamos once años mi padre tenía 22 cuando su hermano murió, y la señora Lerman 23, eso quiere decir que el tío Anthony tenía veinticuatro para veinticinco, ¿se supone que tuvo a James a los cuatro?...es imposible…además está el hecho de que siempre nos dijeron que Anthony vivía en Europa y murió a los treinta y siete de un infarto, tranquilo en su cama…

Como Jake parece seguir sin enterarse de nada, Laura comienza a explicarle, con frases causticas, que he estado recordando algo y que el último recuerdo se ha materializado. En pocas palabras le cuenta todo lo que vimos y Jake parece estarse emocionando a medida que ella lo cuenta.

- ¿Has tenido un recuerdo tangible?...¿y has visto algo más?...sabía que podías hacerlo, pero nunca lo he visto, ¿puedes probar con otro? Si pudieras volver a la noche del bosque…

- ¡ehhhh! ¡para!...no sé cómo se hace…

- Claro que si, ya lo hiciste otra vez, moverte en el tiempo. Laura me contó que os adelantasteis hasta la noche del partido…sólo tienes que hacer lo mismo que hiciste aquella vez…¿recuerdas qué estabas haciendo?

Está tan emocionado y acelerado que me da hasta pena tener que decepcionarlo. Sólo un poco, que es muy tocapelotas.

- ¿Qué noche? ¿Qué partido?...

¿Laura le ha dado un pisotón? Esta chica…niego con la cabeza a la par que sonrío cuando veo que Jake no se la devuelve.

- y yo que creí que sólo eras así de agresiva conmigo…

Pero el moreno del infierno no está para bromas, parece.

- A ver, Barbie y Ken, esto es importante. ¿No os dais cuenta de que llevan toda la vida mintiéndonos a todos? Tu tío que no es tu tío, mis padres que desaparecieron hace años, aunque se me dijo que murieron en un accidente de coche, el padre de Leia, que sospecho no lo era en absoluto, y el padre de Laura…-la mira, pero parece decidir que de esta vez no se calla- ¿no se te hace raro, rubia? Que no sepas de él desde los tres años y aparezca en el pueblo al día siguiente de la muerte de tu madre reclamando tu custodia…al día siguiente…¿quién lo avisó? ¿por qué nunca lo veías? …es más…según lo poco que he podido averiguar sobre su pasado, hace dieciséis años ni siquiera estaba en el país y menos con tu madre, no consta en ningún registro oficial, ni partida de nacimiento, ni de matrimonio…¿cómo es posible que le dieran tu custodia sin un solo papel que certificase que era tu padre o que estuvo casado con tu madre?...y lo de Vanesa es aún más raro…sé a ciencía cierta que su supuesto padre no lo era. El autentico se le apareció hace un par de meses- me mira como pidiendo disculpas- no te lo dijo porque no quería preocuparte, no estabas bien…el de verdad murió en el incendio, como el resto…¿quién era el tipo que se hizo pasar por su padre? ¿por qué aún muertos los dos la madre nunca le dijo nada?  ¿por qué todo el mundo nos miente? ¿por qué su madre fue al bosque también aquella noche y por qué está viva? ….

Jake nos ha dado mucho en qué pensar, desde luego, pero por más que él insiste y afirma que puedo hacerlo, que soy el único capaz de moldear el tiempo a mi antojo, yo no tengo idea de lo que me está pidiendo ni cómo conseguirlo.

- Me encantaría averiguarlo, en serio…pero es que no sé ni cómo intentarlo…


- ¿qué estabas haciendo hace un momento cuando el recuerdo cobró cuerpo?

- nada…sólo intentaba poner en orden las imágenes que se me pasaban por la mente y…


- ¿Si?

Me doy cuenta de algo:

- Toqué a Laura. Me cogió la mano y la sentí, entonces las imágenes se ralentizaron y conseguí centrarlas un poco, entonces iba a irse así que la agarré de la muñeca…y volví a sentir como entraba en mí. Fue cuando el recuerdo se materializó.


- Puedes hacerlo sólo, pero supongo que cómo no lo has intentado controlar no confías en tu poder. Has usado la fuerza vital de Laura para servirte como canalizador- estiro la mano hacía ella, que me la ofrece de vuelta, y estoy por tomar sus dedos entre los míos para obedecer e intentarlo cuando Jake le aparta la mano lanzándole una mirada que no puede ser más que de advertencia- Mejor usame a mi. Te sirve cualquiera de nosotros.
Cojo la mano de Jake, pues, aunque no entienda cual es su reticencia. E intento concentrarme, buscar un recuerdo que traer al presente. Algo relacionado con nuestros padres, pide Jake, un momento en que no me haya fijado antes, lo que pueda encontrar del día en que murieron. No soy capaz,  las imágenes se vuelven a suceder al intentar acceder a ellas, pero son caóticas y no puedo detenerme en ninguna, el esfuerzo consigue que vuelva a dolerme la cabeza. Es Jake el que me suelta a mi.

- No me estás aceptando. No te fías de mi.

- Claro que sí- protesto, extrañamente es cierto, sí me fío del impresentable que tengo delante.

- No- afirma él, y niega con la cabeza para enfatizarlo- quizá tu parte consiente lo haga pero tu parte primaria no lo hace- suspira y mira a Laura- esta bien rubia, parece que pese a todo el instinto es algo que no se puede borrar- no sé porque le sonrío con sorna y parece que la está puteando.

- ¿Me he perdido algo?- pregunto, pero Laura ya me está tendiendo la mano y vuelvo a intentarlo.

Jake tiene razón, siento la energía de Laura llenarme, pero la de Jake sólo me rodeaba. Supongo que tiene sentido, al fin y al cabo a ella la conozco desde siempre. Si tienes que fiarte de alguien, ¿Quién mejor que un hermano o una amiga de toda la vida?. No funciona al momento, pero al menos puedo comprender  lo que voy viendo. Jake une sus manos a las nuestras ahora, y no lo rechazo. Intento llegar al día en que todo pasó, me lleva tiempo, no sé por qué nadie entra en el baño. Jake me explicaría luego que eso fue cosa suya. El recuerdo que consigo no nos proporciona demasiada información pero sí mucha congoja, al menos a mi, que vuelvo a ver cómo mis padres se despiden para ir a una “cena” sabiendo que nunca volverán. Jake no cesa de tocar los cojones para que los siga, para que vaya más allá de la puerta, que intente cruzar y los acompañe hasta que acaba con mi paciencia y acabo gritando:

- ¡No puedo ir!¡No estaba allí! ¡No lo he visto, no lo recuerdo, yo no estuve en el bosque! ¿Cómo quieres que recuerde algo en lo que no estaba presente?

Los suelto a los dos y me aparto de Jake, que quiere insistir y acaba de cabrearme.

- ¡Déjame en paz!

Nadie me detiene cuando me largo del baño. Luego sé que Laura me ha estado buscando, pero yo ya me he ido a casa, caminando, porque no me he atrevido a coger el coche, y al enterarse ha enviado a Alek a cuidarme. El chaval hace un papel de enfermera magnifico. Si finjo no estar preocupado o que no me ha vuelto a doler en toda la tarde es porque le veo la cara de preocupación y sé lo que significa. Soy lo único que le queda. Igual que él es lo único que tengo yo. Mi única familia.


Aunque disimulo muy bien y nadie lo diría, el incidente del baño y los nuevos recuerdos me han tenido en vela un par de días. Concretamente leyendo el librejo maldito y practicando un poco, a solas en el desván. Laura cree que me voy de juerga cada noche, al menos eso ha insinuado en jerga habitual. También he estado investigando la historia familiar e intentando sonsacar a la abuela. No he conseguido mucho, sólo un par de datos por donde empezar. El libro es otra historia. Parece ciencia ficción, pero funciona. Ahora entiendo lo que Jake dice sobre que puedo moldear el tiempo a voluntad. Que cada uno de nosotros tiene una habilidad única, además de una fuerza mágica (de distinta naturaleza), derivada de uno de los elementos. He leído con cuidado la parte en que habla de la descendiente de Lacey, al igual que nuestra parte. El libreto este insiste en que el descendiente Lacey posee la habilidad de quitar la vida, casi sin esfuerzo, pues está en su naturaleza, Vanesa sería su polo opuesto, ella puede crear de la nada. Es todo tan irreal…pero debe ser cierto porque funciona. Parrish es el único apellido que no ha cambiado a lo largo de la historia, no han cambiado de nombre, Jake pues es el que posee la capacidad de manipular los elementos tangibles, no sé que significa eso. A lo mejor deberá preguntar. El libro no menciona la habilidad de los ancestros de Leia, quizá no la conocían. Me he fijado en que faltan unas hojas, arrancadas casi en el final.
He probado alguna cosa, de esas que no pueden hacerle daño a nadie. No parece difícil una vez sabes cómo tienes que hacerlo. El problema es hasta que punto me parece ético.
Sin embargo…

Han pasado seis noches, seis intensas noches de estudio, cuando me decido a probar algo. Estoy cansado, me duelen los ojos y tengo ojeras pronunciadas, pero me siento vivo. Laura me ha estado puteando en el instituto, llamándome muerto viviente. Aún le debo una y creo que esta noche voy a resarcirme. Espero a que se acueste con la luz apagada y luego le doy margen a que entre en sueño rem, mientras leo algo y me tomo un batido. Cuando creo que ya debe estar en el séptimo cielo me acerco a la ventana y empiezo a concentrarme. Es un hechizo sencillo de manipulación onírica. La obligo a soñar con lo que yo quiero, básicamente un sueño húmedo con un cadáver descomponiéndose. Lo voy creando imagen a imagen mientras lo visualizo en mi mente. Puedo sentir su excitación. Cuando creo que ha llegado el momento oportuno aparezco en su sueño, mirándola desde arriba de su cama con una sonrisa y preguntándole con media sonrisa y tono socarrón: ¿Querías un sueño húmedo? Y entonces suelto su consciencia y usando lo que he aprendido hago que su cama se hunda en el suelo y en su lugar aparezca una bañera profunda, en la que tiene que estar ahora mismo sumergida. No lo veo, pero me lo imagino y es igual de bueno. Me estoy riendo cuando la veo acercarse empapada y con cara de susto a la ventana. Aún no se ha dado cuenta de que estoy aquí. Recuerdo que tengo la luz apagada, giro la mano, la enciendo, y cuando se vuelve la saludo con ella y le lanzo un beso.


Última edición por Alex Kaiser el Dom Jul 22, 2018 2:56 pm, editado 1 vez


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Laura Lerman el Jue Jul 12, 2018 7:30 am

Si, yo miento. Soy una pequeña y grandiosa mentirosa. Eh mentido tantas veces en mi vida y lo cierto es que no me arrepiento de ello. Según mi juicio, toda mentira tuvo una razón de ser. El que mienta, sin embargo, para Alex, es la joya de la corona. Y al parecer no está colando como debiera.

Así que ni me molesto en refutarlo -Ven- y esto no es opcional, si no que me hago de su mano. la encuentro cálida, agradable. Su mano es algo que tampoco he tocado desde hace mucho tiempo, pero la familiaridad de su piel y la mía en contacto es algo que no puedo obviar, Tal vez, algún día, pero hoy... -Te llevaré a casa- de nuevo, no es opcional. Existe este tonito imperativo que no me ahorro en las palabras. Siempre funciona y hoy no es la excepción. Y me sigue, sin chistar, lo cual significa que en serio, necesita que eso pare. Y yo también lo quiero. Quiero que esté bien. Es un deseo intenso que me recorre la columna....

No, no es un deseo. Alex me está recorriendo la columna vertebral entera. Me recorre y me lleva hacia el. Y no es la sensación más placentera del universo. El aire se vuelve pesado y la respiración un acto difícil. Y todo, todo, está corriendo hacia el. El. El rubio a quien estoy observando a los ojos, tratando desesperadamente de entender si con este toque algo más le regresa a la memoria. Y aunque me cueste respirar, mi sangre (o algo en ella) se mueve de manera vertiginosa. Y me siento eufórica, como quien prueba su adicción después de mucho tiempo.

-No- declaro, para romper el enlace. El lo siente, claro que si, esto jamás fue de una sola vía. Jake lo sabe, seguro lo ha visto o al menos sentido y no es que el me importe. no ahora. Si no este, Alex, que me ha tomado de la muñeca y su sujeción es tan fuerte que nos lleva de inmediato a.... el pasado.

Yo, tenía 10 años y el... unos dos años más. Y sonrío de medio lado, al ver desde otro ángulo ese recuerdo Siempre Vanesa. Ella era la escogida, y luego yo después, cuando se requiere rellenar los espacios vacíos ¿Me importa?... Sonrió aún más cuando recuerdo que, en esa ocasión, estuve a instantes de patearle la entrepierna. Hoy, agradezco que se decante por Vanesa. Doloroso y lleno de celos, es lo que siento mientras permanecemos juntos, pero divertido. el pregunta algo. Yo...

respondo lo más evidente, solo por precaución. Y observo. lo observo a el y no me refiero a su anatomía, que era perfecta ¿donde había quedado el golpe en la nariz? ni siquiera estaba ligeramente desviada. Esperaría observar que el está flipando, como la primera vez, pero algo en su cuerpo o en su mente parece recordar y estar familiarizado con el hecho. Estamos viendo algo de hace años y el... el no flipa ni por un segundo. En cambio quiere hacer de espía. Levantar la vista y ver a nuestros padres, bueno.... es algo difícil de resistir.

Encuentro a mamá, tan hermosa como la recodaba. Tal vez más. Ahora ya puedo medirnos. Mamá es ligeramente más alta que yo. Rubia, lindísima. orbes chocolate grandes y, en ese momento preocupadas. Hay una belleza especial en ella. su belleza es... tiene que ver con la energía y ese semblante angelical y tan cercanas al papá de Alex que..

He temido esto por meses, apenas supe las primeras pistas. Temer por ser su hermana, terror por sentir algo por el. Y se que no debe ser lo nuestro, pero en serio odiaría haber entregado tanto de mi a mi... hermano. No quisiera oírlo, no quiero, pero tal vez eso nos ayude incluso para mantener una distancia que no quiero y que detestaría, pero que el necesita. Un muro de concreto entre nosotros.

Y recordar las caricias, los besos lo hacían todo peor. Y mejor, cuando se que nuestros padres no sentían algo el uno por el otro. Pero mamá si sentía algo por Anthony. la constatación de que el había muerto hacía tiempo me dio el ramalazo, porque Si el había sido el amor de su vida y el había muerto, Alex....

Humedecí mis labios, tratando de encontrar fuerzas para no romper a llorar en ese instante.

Jake llegó. puse la atención necesaria, pero estuve en lo mío. y en poner sobre aviso cuanto antes a este sobre Alex. algunos recuerdos que le venían a la memoria. Algunos si, pero si la magia se le asentaba, no tardaría en nada en... Nos hemos tocado de las manos y la magia sucedió. 10 y 12 años, Alex tocándome las pelotas como siempre y escogiendo a quien sea entes que yo misma.- sonrío con casi orgullo, casi -lo ha hecho, estuvimos ahí, vimos cosas que de niños no tuvimos que ver, ni teníamos posibilidades de hacerlo. Jake. Nos hizo llegar a ese tiempo. Sin siquiera parecer sorprendido- lo cual, indirectamente le dice algo... el no tendría porqué recordar algo de eso. nada respecto o con referencia a mi, no?

Jake estaba tan impaciente por conocer las cosas que no podría jamás pasar desapercibido sus ojos brillaban. Sus labios y acciones no fueron mucho menos veloces. Arquee mi ceja de inmediato. Así que... hacerlo de nuevo? que hiciste en el partido? Animal.... el pisotón con tacón de aguja fue apenas una caricia a lo que se le esperaba si volvía por ese camino. ALEX NO DEBE RECORDAR NADA MÁS, CARAJO!. Pero el no se inmuta. hace las conexiones necesarias. Conexiones que yo ya sabía. Era lógico. Alex, al menos el Alex de antes y yo, lo sabíamos. Y las conexones fueron tan válidas que, después de un fallido manoseo literal entre los dos hombresotes del servicio sanitario de hombres, soy yo la que extiende la mano, esperando que no se revelaran cosas que no deseo cuando Jake lo entiende.

lo que no entiende es que no hay que ser vocasas. Desde luego le doy un pisotón, porque hay cosas que Alex ya no debe de recordar.

Y no debe, y tengo miedo, pero vuelvo a extender la mano, bajando la mirada y recordando como hemos sido capaces de silenciar a todo el colegio, donde nadie debería hablar sobre el tiempo en que Alex y yo... esos brevísimos instantes en toda la historia de la humanidad, donde el me pertenecía y yo le pertenecía también, porque así lo queríamos, porque nos complementábamos.

Esta vez fue diferente. si, tomaba mi energía pero, fue menos incómodo. No sé porqué, solo sé que toma de mi y no me molesta, no me molestaría incluso que me vaciara por completo. Es un recuerdo doloroso, lo sé porque lo veo, y entrelazo mis dedos entre los suyos. posiblemente a el no le signifique nada, para mi significó mucho más. Y mientras tanto, Jake empuja, sigue empujando.

De no haberle parado los pies Alex, juro que yo lo habría hecho. No hay que malentender, aprecio a Jake y le agradezco tanto, pero ahora no. que hay que tener bolas para presionar a alguien en uno de esos momentos más sensibles de su vida.

Así que se va. Se va y no regresa, apartándose de tajo, de ambos. Bravo. Alex si tiene sentido de auto preservación.

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He buscado lo suficiente como para saber que el no quiere ser encontrado. Si, podría ver el hilo plateado entre nosotros, pero ahora mismo no se ve, si bien es algo tirante, reconocible. Es mi Kaiser el que le cuida, el y so lo el y yo he determinado que he de hacerlo también, desde lo lejos, a mi manera, pero le cuido.

uno, dos, tres días. Días en lo que él piensa que me creo que está en juerga. Desde luego que no. llevo toda la vida conociéndole. El no deja las cosas así, solo porque si. El no dejaría de prepararse, de entrenar sus nuevos músculos, de no poder controlar lo que quiera sin necesidad de alguien más. Él es de esos chicos obsesivos, nacidos para ganar, así como cuando me puso a anotar técnicas de futbol americano o en cada entrenamiento, él es siempre así. que de repente en algo tan importante para él vaya en directo a la esta... lo siento, no. el jamás haría algo como es eso.

Y supongo que está bien. No soy su maldito ángel guardián, aunque tal vez lo intentase un poco.

Yo, yo no puedo mover el tiempo a mi antojo, pero puedo jurar que casi una semana ha pasado tan rápido... que me quedo dormida…. Y tengo el sueño más raro y bizarro y asqueroso de mi vida. Es un cadáver, sin pelo y con marcas en toda la cabeza. Se parece a Alex, pero no lo es. Y es, super sexy. OOOOH, si, vaya que lo es. La forma en que se acerca y me toca es exactamente la que necesito, la más perfecta. También para ser un cadáver, se siente cálido y fuerte. Y n me importa si la oreja se el puede caer a pedazos de lo verde que está. Besa exquisito, así que quiero más. Necesito más y voy a por ello. Escucho sus suspiros, y me resultan conocidísimos. El cadáver es exquisito, sus sonidos son agitados, jadea entre mis besos y brazos y yo, yo respondo a ellos, la excitación ese muerto viviente me excita ¿Puede creerse eso?, pues si, hay que creerlo, porque la humedad en mi intimidad lo….

¿Qué DEMONIOS HACE A CABEZA DE ALEXANDER KAISER?... ¿Y MI CADAVER?

Me ahogo, literalmente me ahogo y me ha entrado agua por la nariz y por la boca, hay una presión en mi cuerpo y… estoy empapada. Por el ahogo abro los ojos, y trato de salir a flote. Si, mi sentido de supervivencia tampoco está fundido. Estoy empapada, y lo que hubiera de excitación se ha ido. Todo está oscuro, pero puedo sentir el frío fondo de la bañera tocar mi piel, lo mismo que el agua. Salgo a trompicones cuanto antes de ahí. El primer instinto fue ir a la ventana, cerciorarme que ocurría frente a mi. Las luces están apagadas, al menos la de la habitación de Alex. Empapada y sintiendo como mi cuerpo se seguía enfriando, como incluso la punta de mi nariz seguía goteando y me di cuenta de algo. era tremendamente estúpida. La luz se había entendido y ahí estaba Alex, saludando.

Estúpida estúpida estúpida. Mi primer instinto fue ir hacia la ventana, para comprobar que el estaba bien, no para culparle. Así que el premio a la estupidez ha sido mía. ¿Se esperaría que hiciera algo con ello y que aplicara una terrible venganza sobre el rubio? Si, eso sería mi estilo. Pero había algo en esto, en mi estupidez. Había despertado corriendo a ver su ventana, estaba asustada. Porque era un zombie, pero todo lo del sueño era Alex y eso, por donde lo veas, suena a sueño premonitorio. Estar con alex dejaría a Alex como ese zombie de mis sueños.

Por eso no hice nada. No hacer nada era hacer esa barrera invisible. N hacer nada sería, la única forma en la que el pudiera ocuparse de sus asuntos y yo de los míos.

Bueno… casi no hacer nada. A casa de al lado tuvo chubascos durante cinco días seguidos ininterrumpidos. Una sola nube que no amainó y que solo afecto su propiedad que incluso salió en periódicos y en la televisión local a causas del peculiar fenómeno (y eso que no se enteraron que, cada que el rubio quería acercarse a mi casa, había una suerte de rayos que lo impedían, amenazantes y que el no pudo evitar). Las chicas no se acercaron a Alex por esos días, y las interesadas dejaron de estarlo pesando que su casa estaba maldita y eso, al parecer ganó sobre su perfecto miembro viril. Alek en cambio recibió un kit de supervivencia a la lluvia del demonio con botas para la lluvia, impermeable, paraguas y un desayuno a manera de disculpas todos los días.

Durante este tiempo, ví a mi novio, un par de veces, salí en la noche con el… nada extraordinario, pero bueno, algo había que hacer. También volví a rebuscar algunas cosas de mamá. Vestidos, cosas para el cabello, notas y apuntes, dibujos que ella había hecho a mano. Encontré también un par de fotografías… no, encontrar no. Siempre estuvieron ahí, solo que había decidido guardarlas y evitar que mi “padre” las destruyese… o tal vez, evitar que mi mare muerta en fotografía, presenciara tan tremendas palizas. Pero el ya no estaba ahí así que…

Spoiler:

Verla sonreír me gustaba… podía recordar de mi madre, pero el mejor recuerdo lo viví cuando Alex y yo viajamos en el tiempo. Increíble. Fueron segundos pero me bebí todos los detalles. Eso me entusiasmó a seguir buscando. Sin Alex. Usando esa reliquia familiar como un tipo de hechizo convocador. Como el corazón latiendo de Edgard Allan Poe encontré algo; no el libro de sombras de mi familia, peor encontré algo… la encontré a ella.


Spoiler:

Era mamá con un hombre. No se parecía a Alex, no podría establecer la conexión de no ser porque... al reverso había una nota.


“Pero nuestro amor era más fuerte que el amor
de los que eran mayores que nosotros,
de los muchos más sabios que nosotros.
Y ni los ángeles del alto Cielo
ni los demonios del profundo el mar
podrán desunir jamás mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee.”

No era la letra de mamá, estaba segura. La ocasión era formal, nada demasiado descriptivo, sin embargo la nota lo dejaba en claro.

Me dirigí a la casa lluviosa, en búsqueda de Alek. Para cuando la puerta se abrió, estaba empapada y abrazando ese nuevo tesoro mío.
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Laura Lerman

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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Jue Jul 19, 2018 11:35 pm

¿Por qué me mira así? Lo reconozco. No es la reacción que esperaba. No puedo distinguir si está pálida o no, sólo veo que está mojada, los pequeños pantaloncitos cortos de pijama chorreando en la alfombra, el pelo pegado a la cara y escurriendo por sus hombros, la camiseta totalmente pegada a su torso, y sigue delante de la ventana sin devolverme el saludo y con una expresión seca, casi tiesa, como si estuviese paralizada. Comienza a preocuparme el haberme pasado, aunque, sólo es agua ¿no?. ¿Será otra cosa? Quizá está preocupada por algo. Su padre sigue sin aparecer y nadie sabe decirme exactamente a dónde ha ido. Ni siquiera ella. La abuela cree que se ha fugado con alguna fresca. Sigue mirándome desde la ventana de enfrente, sin molestarse en encender la luz y sin mover un músculo. Parece un espectro. Un pequeño escalofrío de preocupación me recorre entero. Lo intento picándola porque suele funcionar. Le dedico, pues, un gesto obsceno que viene indicando que debería cambiarse de ropa, según el gesto porque rebela demasiado ahora mismo, según mi conciencia porque acabará resfriándose por mi culpa. Nada. Pruebo con otros gestos aún más elocuentes, indicándole claramente que espero algún tipo de represalia, pero la chica sólo se queda allí por minutos eternos y luego desaparece en pos de su cama, o lo que era su cama. Espero, pero no vuelvo a verla esa noche. No sé si ha pasado media hora o más cuando yo me vuelvo a acostar, aún con esa sensación de desasosiego que me ha provocado su falta de reacción, y al tumbarme cojo el móvil y busco el chat de Laura.
“¿Qué pasa Laurita? ¿Estás bien?” No hay respuesta. Veo que lo lee, está despierta, pero no contesta. “Es por tu padre?/ No te preocupes, seguro que vuelve pronto/De todas formas no estás sola”. Nada. Quince minutos llevo mirando la pantalla. Eso me pasa por ir de bueno. “¿Tan bueno soy que ya no sabes cómo devolvérmelas?” Ni con esas. “¿O es que la necrofilia también te va y estás cabreada porque no te dejé acabar?”Podría estar hablando con una pared. Me iría igual de bien. “Vamos, rubia, estoy esperando a que me devuelvas el golpe”. En vista de que no piensa contestar solo me queda despedirme. “Está bien. Buenas noches, Lerman”
------
 
Al día siguiente una negra nube me recibió nada más levantarme, por lo que llegué al instituto empapado pero sin darle mayor importancia. Las cosas en el instituto comenzaron a cambiar esa semana, casi sin darnos cuenta. Alek comenzó a buscarme en los cambios de clase, cada día, supongo que por estar preocupado por mis dolores de cabeza, yo empecé a buscar la compañía de Jake, me resultaba más fácil hablar con él precisamente porque no lo conocía de antes, eso le daba una excusa a Vanesa para sentarse con nosotros en la cafetería, Laura venía por Alek, estoy seguro, pero empezaba a llevarse también con Vanesa, y cada vez era más frecuente que esas dos hiciesen frente común, lo cual no acababa de gustarme, y Leia apareció de pronto el jueves, con cara de pocos amigos, y preguntando si podía allí tranquila y sin que nadie le dirigiese la palabra. Evidentemente mi hermano fue el primero en decirle que sí, con tanta euforia que mis palabras “claro, no notaremos la diferencia” se pudrieron en mi boca. No sé cómo o cuando se hizo costumbre, exactamente, pero empezó esa semana. Era la primera vez que nos sentábamos juntos en la cafetería. Jake solía comer solo en el patio, Vanesa, Leia y yo en la mesa de los deportistas y Alek y Laura en la que da a la puerta. Leia siguió apareciendo a partir de ahí, cada día, sin decir una palabra en dos semanas. Cuando por fin habló todos nos callamos de golpe. Y lo que dijo nos hizo mirarnos unos a otros sin saber qué responder. “¿Parezco estupida?”- preguntó.
Fue Jake, finalmente, el que contestó. Con esa desidia que lo caracteriza y esa falta de delicadeza.
 
-         Pareces una marisabidilla sin ninguna idea de lo que es la vida.
Cuando ya estaba esperando la reacción violenta (por ella misma y la de mi hermano) Leia nos sorprendió de nuevo con algo totalmente diferente. Un suspiro, una mirada franca y una contestación apagada:
 
-         Todos acaban decepcionándome.
 
Alek baja la cabeza y no dice nada. Yo empiezo a cabrearme por la implicación velada con la que no estoy de acuerdo y abro la boca para contestar. Vanesa me da un codazo, indicándome que no es el momento. Jake vuelve a contestar:
 
-         Quizá esperas demasiado.
 
Ahora la morena alza el mentón, en actitud ofendida y le contesta mirándole directamente con rabia.
 
-         No espero nada que yo no pueda dar.
 
Jake la mira unos segundos, empuja el servilletero por encima de la mesa al ver que la otra lo necesita, ella lo agradece con un gesto y es Vanesa la que responde ahora, sin la acritud habitual con que se dirige a gente que considera por debajo de ella:
 

-         Es que algunos no somos tan “perfectos” como tú.
 
Milagrosamente Leia sonríe.
 
-         ¿Y eso me lo dice Vanesa Cabot?...llevo toda la vida escuchando “¿por qué no te pareces más a Vanesa? ¿Por qué no aprendes a vestirte? Mira a Vanesa, siempre está perfecta…o ¿Por qué no aprendes a divertirte? Relájate, aprende a ser más libre, fíjate en Laura, ella hace lo que le da la gana…¿por qué no puedes ser más cómo Laura?
 
-         ¿Quién te dice eso?- pregunta, al fin, Alek.
 
-         Todo el mundo…en casa…mis amigos, las chicas, …
 
-         ¿Qué ha pasado?- pregunta de nuevo, y cuando lo hace los demás nos damos cuenta de que el cambio de Leia debe deberse a algo.
 
-         Me ha dejado. Dice que soy una niña, que no sé divertirme…
 
-         ¿Todo esto por un tío?- pregunto yo.
 
-         No es por un tío- responde, y no me gusta el matiz que están tomando sus ojos- es por todo mi mundo derrumbándose a cada paso que doy. Yo tenía un plan, pero nada me sale bien. He sacado un suficiente en mates y química, mi nota media se derrumba, no me concentro, han cerrado el club de ciencias por falta de presupuesto y necesitaba esa actividad para sumar puntos para la universidad…-está a punto de llorar, y es Laura la que le pasa un brazo por encima, al tenerla más cerca, mi hermano extiende la mano por encima de la mesa y le aprieta los dedos- se suponía que a los dieciséis ya conocería al chico que será mi marido, iríamos juntos a la universidad, nos casaríamos al graduarnos, así podríamos tener dos hijos antes de cumplir los veintisiete y así dedicarnos después a nuestras carreras. Él sería abogado y yo periodista…
 
-         ¿Jim abogado?- suelta alguien con el tono de quién no cree que los elefantes vuelen.
 
Leia inspira, se le escapa media sonrisa triste y luego mira a Alek.
 
-         No quería a Jim.
 
Jake suelta alguna sandez que Laura secunda. Consiguen relajar el ambiente y Leia sonríe un poco.
 
-         Jim se acuesta con casi todo el equipo de animadoras, apenas sabe deletrear su nombre y no me conoce en absoluto. Nadie me conoce.
 
-         Casi nadie- apunta Alek, dándose por aludido- pero eso sí es culpa tuya.
 
Ese interludio nos acerca un poco a la chica, no sé cómo terminamos tomando el café fuera, de pie en el patio, en corrillo, y vemos por primera vez a otra Leia, una relajada, fumando, y que es capaz de bromear. Mi hermano me suelta un “te dije que no era tan sosa” en cuanto tiene oportunidad. No sé si tiene razón o no, pero me quedo con la idea de que no conozco a esa chica. Nunca lo intenté. El caso es que Leia vuelve al día siguiente, y al otro, y ahora siempre comemos todos juntos y las comidas son la mejor parte del día. Alek sigue saliendo con la animadora, aunque no entiendo bien por qué. Tengo que preguntar.
 
 
El día que todo empezó, por la noche, la extraña nube seguía encima de mi casa, sin moverse, y me di cuenta de que no era un fenómeno natural cuando, al intentar ir a comprobar si mi vecinita adorada estaba bien, la nube de dibujos animados me fulminó con un rayo. La sonrisa con la que contesté al cielo tras pegar un salto y ponerme a cubierto fue porque entendí que estaba bien. Esa era su respuesta. Estuvo lloviendo durante cinco días. Intenté acercarme un par de veces más, ya para echarle la bronca por llamar la atención, no sé en qué estaba pensando. Salió en las noticias y no nos conviene en absoluto que la gente asocie cosas como esta con nosotros. Como no pude acercarme a su casa lo intenté en el colegio dos días más tarde, pero cuando iba a hacerlo comprobé que Jake ya estaba en ello, y el motero echando broncas es mucho mejor que yo. Así que los espié desde el otro lado del pasillo y sólo puse una sonrisa de suficiencia en mi rostro cuando Parrish terminó de ponerla en su sitio. En la comida no le dije nada, como por consenso común sin haberlo hablado, nunca discutíamos a la hora de comer. Como mucho nos picábamos unos a otros, pero nada más. Han pasado cinco días. Me he comprado un chubasquero. Cada mañana la rubia aparece en casa para hacerle el desayuno a Alek, y cada mañana yo me tomo el mío sin comentarlo y me despido de los dos con sendos besos en la mejilla y un feliz “Nos vemos luego”. No soy rencoroso. Tampoco soy capaz de enfadarme con Laura. No de verdad. Aunque mi pelo empieza a encresparse.
 ------
No he escuchado la puerta, ni los pasos en las escaleras. La casa está vacía y a oscuras. No esperábamos a nadie tampoco. Alek ha salido con Beth, no he preguntado pero pre supongo que a dar una vuelta tranquila y quizá a tomar un helado en el paseo de la playa. Hace buena noche en cuanto te alejas del porche de mi entrada. Yo sigo encerrado en el desván, sentado en el suelo con el mismo chándal que he usado para hacer un poco de footing a la vuelta del colegio, no he encendido las luces, no lo hago para que la abuela no venga a investigar, con las cortinas corridas entra suficiente luz y cuando esta deja de serlo suelo encender unas velas y sigo leyendo. Me encuentro releyendo, una vez más, el capitulo que más me incumbe, ese que pretende explicarme cómo manejar ese “regalo” que nadie ha pedido. Ya tenía bastante con mi vida, la verdad, pero nadie escoge del todo su camino. Como decía Forrest Gump en la peli “la vida es cómo una caja de bombones y nunca sabes lo que te va a tocar”. Tampoco estoy enfadado por el nuevo reparto, podía ser peor, esto podría ser hasta útil. Hay muchas cosas en mi cabeza últimamente, tantas que no soy capaz de dormir más de tres horas cada noche. He comenzado la costumbre de tomarme algo con Jake después de entrenar, porque coincide cuando él sale de trabajar en la gasolinera desde que cambió de turno. Le veo casi tanto como a Vanesa, esos dos pasan casi todo el tiempo libre juntos y se nota que se adoran, pero siguen fingiendo no dirigirse la palabra en el instituto y en locales de moda. Podría decir que no lo entiendo, pero conozco demasiado bien a la morena como para no hacerlo. Es una lástima, el chico me gusta. Aunque también me preocupa. Le he visto algunas actitudes extrañas cuando cree que no lo estoy mirando, y he escuchado algunas conversaciones telefónicas en los últimos días que me han dejado con la mosca detrás de la oreja. Así y todo ahora lo conozco un poco mejor y no creo que sea lo que parece. Al menos estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda. Eso me lleva a pensar que el próximo paso es averiguar qué se trae entre manos. También está, por supuesto, el asuntillo que nos dejó caer en el baño. Lo único que he podido averiguar hasta ahora es que mi tío Anthony murió, efectivamente, poco después de los veintitrés y no a los treinta y cinco como todo el mundo nos dijo siempre. Interrogué a la abuela en el desayuno hace dos días, pero no conseguí sacarle más que evasivas. Tuve que conseguir la partida de defunción para enterarme de la fecha. Lo mejor de todo es que está enterrado aquí, a menos de dos quilómetros, y nadie jamás nos lo dijo ni ha ido a visitarlo, al menos que sepamos. Mi vida parece de pronto una mala película de Hustings. Escucho una voz femenina llamando a mi hermano, pero es vaga y susurrante, y aunque la noto cerca no sé si es real. Me levanto despacio, sin encender las luces, y camino hasta la puerta, la voz vuelve a escucharse, tan queda que no llego a distinguirla, sólo el nombre de mi hermano en tono de duda. Giro el pomo y encuentro resistencia, al abrir la puerta los dos nos asustamos y nos echamos hacía atrás instintivamente. La frase que está a punto de salir de mi boca al encontrarme a Laura empapada y con cara de susto delante de mi muere en mis labios al ver su expresión y esos ojos llorosos.
 
-         No está- contesto en su lugar, en el mismo tono apagado y bajo, como si no quisiera romper el silencio.
 
La veo asentir con gesto apesadumbrado y dudar un segundo antes de empezar a darse la vuelta. Tiene algo aferrado en la mano, parece una foto.
 
-         ¿Laura?- pregunto si está bien en realidad, cosa que parece entender porque asiente levemente y se aleja unos pasos. No ha encendido las luces tampoco, no es que lo necesite, conoce la casa como la suya propia.
No sé qué le pasa, sólo sé que le pasa algo.
 
-         Pero estoy yo.
 
Afirmo finalmente, acercándome, para levantarle el mentón y hacerla detenerse. No es que me haya costado mucho, estaba arrastrando los pies y no parecía saber muy bien a dónde dirigirse.
 
-         ¿Estás bien?
 
No me contesta con palabras. De pronto me ha abrazado y está sollozando encima de mi. Como cuando era más pequeña la dejo desahogarse, hace tiempo que aprendí que hay que ser paciente con la chica cuando le cuesta contar algo. No sé cuanto tiempo estamos así, simplemente abrazados a oscuras en mitad del pasillo del desván, sin decir nada, mientras la chica solloza a gusto. No tengo pañuelos y ha empezado a moquear así que le dejo un trozo de camiseta sin preocuparme mucho por ello. La chica se suena, se limpia los ojos con el dorso de la mano, se recompone un poco y se deshace de mis brazos para decirme en un tono que no suena tan seguro como pretende “estoy bien, buscaba a Alek”.
 
-         ¿Qué tienes ahí?- pregunto, porque sigue agarrando la foto como si fuese un salvavidas. Me lo enseña con reticencia. Reconozco a la madre y al chico que la acompaña, aunque nunca lo había visto con esa edad – Tu madre.
 
No es una pregunta, obviamente. No es una foto muy ilustrativa tampoco. Desde que sé que nos ocultan cosas he estado revisando los viejos álbumes de fotos, los anuarios, los papeles de papá e incluso las cartas viejas. He encontrado algunas cosas interesantes, pero aún no entiendo toda la historia.
 
-         No la recuerdo tan joven, pero siempre fue muy guapa…y elegante.
 
La chica sigue en silencio, mirando a través de mi.
 
-         No tenía fotos del tío Anthony a partir de los veinte. Nunca lo había visto más mayor. No se parece mucho a mi padre.
 
No consigo sacarle mucho, pero tampoco parece dispuesta a irse. Adivino que no quiere estar sola y por eso buscaba a Alek. Como no está muy habladora simplemente la invito a quedarse a esperarlo, prometiendo que el chaval no tardará mucho, al fin y al cabo los dos sabemos que no es un gran juerguista. Me ocupo de darle algo calentito que beber y de dejarla bien arropadita en el sofá, sirviéndole de cojín y sin obligarla a decir absolutamente nada. No le doy conversación tampoco ni me molesto en llenar el silencio con estupideces. Pongo la tele y me dedico a ver un documental poco interesante sobre construcción de rascacielos mientras la chica permanece en su concha. Me estoy quedando dormido cuando de pronto suspira, se recuesta en mi pecho como cuando quiere dormir y dice algo al fin.
 
- Fue la primera noticia para mi también…encontré algunas fotos y un  par de cartas viejas de tu madre arriba, ¿quieres verlas?


Última edición por Alex Kaiser el Vie Jul 20, 2018 3:48 am, editado 1 vez


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Vie Jul 20, 2018 3:47 am








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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Vie Jul 20, 2018 4:03 am

**Album encontrado en el desván












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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alex Kaiser el Vie Jul 20, 2018 11:38 pm

Sabía que querría verlas. La idea de reencontrarse con su madre parece animarla un poco, lo suficiente como para incorporarse. Ya no hay rastro de lágrimas en sus ojos, sólo una expresión de cansancio y tristeza. No digo nada, ni me apresuro, sabe subir sola, no hace falta que la guié. Cuando llegamos al desván, sin embargo, si me adelanto para buscar la caja correcta. Me pregunta qué estaba haciendo allí, tras ver el desorden y la cantidad de cajas abiertas y papeles desperdigados.
 
-         Ordenando- contesto escuetamente.
 
Me retiro un poco en cuanto tiene las fotos y las postales en las manos. Me acerco a la ventana y la abro para sentarme a oscuras en el quicio, tras el pertinente aviso de Laura de que no me eche tan afuera. Si sonrío es porque no ha levantado la cabeza, es como un acto reflejo, muchos años de costumbre, ella sabe que siempre echo una pierna por fuera y no necesita verlo para confirmarlo. Me quedo mirando la noche para darle tiempo y también porque al alejarme espero evitar que pregunte demasiado. No sé mucho más que ella por el momento, y lo que sé aún no me gustaría compartirlo. No he recordado nada más desde el día del baño. La cabeza me duele a veces pero las imágenes no se suceden. Aún así, cuando la miro, no puedo evitar preguntarme qué diablos significa lo poco que he visto, por qué por momentos parece que mantenemos varias relaciones diferentes, una solapando siempre a la otra. Por eso ahora tampoco la miro. La dejo reencontrarse con su madre en silencio, y sólo cuando empieza a hacer comentarios en voz baja me obligo a acercarme y me siento a su lado en el suelo, para poder escucharla al menos. Así estamos cuando escucho pasos de nuevo, sin que nadie encienda la luz, aparece que no pagasemos la factura. Me levanto para abrir la puerta y salir al pasillo, echando un ojo al piso inferior por el hueco de las escaleras. Es Alek, que ha vuelto a casa, en estado lamentable. Son las dos de la mañana.
 
-         ¿Alek?- lo llamo desde arriba- ¿No es un poco tarde?
 
Bajamos al encuentro de mi hermano, que no ha tenido buena noche. Cuando pregunto sólo balbucea que lo siente y que no sabe qué le ha pasado al coche. Al parecer ha tenido un accidente, el coche ha dejado de responder en una cuesta y se han salido de la carretera. Está preocupado porque ha destrozado el coche.
 
-         No seas ridiculo- lo apremio, dandole una palmadita en la mejilla antes de abrazarlo- el coche no importa.
 
Laura es quién lo abraza ahora, y al verlos juntos me doy cuenta de que los dos necesitan ese abrazo esta noche, y seguramente muchos más.
 
-         Anda, cambiate que estás empapado de aceite- “es liquido de frenos” me contesta sin soltar a Laura- lo que sea. Es tarde y deberíais meteros en la cama. Iré a por unos chocolates con nubecitas… sin que sirva de precedente…mientras os acostais.
 
-         ¿Puedo quedarme hasta que se acueste Alex?- escucho que mi hermano le pregunta a Laura cuando se separa para obedecer e intenta abrir mi puerta. Es lógico que presuponga que Laura dormirá conmigo, por eso ni me inmuto y sigo avanzando hacía las escaleras, pero no es esa la intención, no parece apropiado esta noche y además no puedo dejar que entre nadie por ahora. Al encontrarse la puerta cerrada con llave noto su sorpresa y escucho su pregunta desde el primer escalón: “¿desde cuando cierras la puerta?”
 
-         Necesito algo de intimidad, hermanito- contesto, medio en broma, y sólo aclaro- he estado redecorando y la pintura no ha secado. Es mejor que Laura duerma contigo.
 
No debería decir nada, claro. Tampoco es raro que Laura duerma con Alek, sólo lo hace conmigo cuando tiene pesadillas, está triste o asustada o ha tenido un día pésimo. Como hoy, pero yo cierro la boca y ella no la abre tampoco. Estoy seguro de que Alek también necesita la compañía. Cuando les subo el chocolate y se los dejo en la mesilla Alek está en el baño y Laura se ha metido ya en la cama, tapada hasta la barbilla. Algo en su actitud me provoca curiosidad. Es algo que tampoco recuerdo.
 
-         ¿No me digas que te has vuelto vergonzosa?
 
Vaya. No sabía que hace más de dos años que no duermen juntos.
 
-         ¿y qué más da la cama que el sofá? Es sólo un mueble distinto, Laurita.
 
El “Laurita” va con retintín. En el sofá sí recuerdo haberlos visto dormir en los últimos meses. Me da que el problema no es ese. Me lo aclara cuando dice que no pensaba quedarse y con la camiseta corta se le ven las bragas. Me da la risa sin poder evitarlo, ella me tira encima la almohada y yo niego con la cabeza antes de quitarme la camiseta que llevo puesta y tirarsela a la cara.
 
-         Anda…ya tienes pijama. Hazme un favor ¿quieres?...abrazalo por mi.
 
¿Por qué no lo haces tú?- me pregunta.
 
-         Porque no me dejaría.
 
Cuando me meto en mi cuarto dudo un instante, pero al final vuelvo a cerrar con llave. Sé que se escucha la vuelta de llave en la habitación contigua y me preocupa que mi hermano piense que me aparto de él, pero no podría explicar la nueva decoración si a uno u otra les da por despertarme por la mañana. Siempre pueden llamar ¿no?. Me siento en la cama unos minutos, como se ha convertido en costumbre los últimos días, y repaso lo que tengo anotado.

Diario:



Diario de Alex Kaiser
 
11 Mayo. Hoy he comenzado la investigación. Sólo tengo preguntas. Intento recordar todo lo dicho por Parrish en el baño. Ese chico sabe más de  lo que dice, pero no quiero preguntarle directamente. Todavía no. No quiero que Alek se preocupe ni que empiece a pensar que es posible que nuestros padres nos mintieran, su recuerdo es lo único que aún nos queda de ellos. Me hubiese gustado que Laura no estuviese allí. Por suerte creo que está más preocupada por su vida social que por cualquier misterio respecto a nuestros padres. Es mejor así.
 
12 Mayo. He aprovechado el desayuno para interrogar a la abuela, sutilmente, por supuesto. Me he dado cuenta de que cada vez que saco el tema responde con las mismas frases, como si repitiese un mantra. No consigo que hable de la muerte de Anthony, siempre cambia de tema. He revisado las cajas del desván, hay un montón. La mayor parte no están etiquetadas, me llevará un tiempo. He revisado todas las noticias del periodico local sobre las muertes de nuestros padres. Casi todo ya lo sabía. Debería buscar en otros periodicos.
 
13 Mayo. A la abuela se le ha escapado algo. No sé que significa, pero puede llevarme a alguna parte. Ha hablado de la iglesia de San jorge cuando pregunté por qué nunca vamos a visitar la tumba de mis padres y dónde estaba enterrado el tío Anthony, pero las cenizas de mis padres están enterradas en Patricio´s Church, o eso tengo entendido. Nunca me pregunté porque los enterramos en Boston. Quizá debería acercarme ala iglesia y preguntar dónde puedo conseguir las licencias de defunción.
 
14 Mayo. He encontrado las cajas de los anuarios de mis padres. También una con papeles viejos, cartas y algunas fotos. Hay algunas cosas de Anthony, pero están en muy mal estado, menos unas postales y un album de fotos. He descubierto que estaban a punto de casarse, no sé si murió antes o si la anularon en algún momento. Parecían estar realmente enamorados, al menos el tío Anthony lo estaba, tengo que suponer por la conversación que vimos en el recuerdo que Caroline también. Es extraño, siempre había pensado en ella como la señora Lerman pero después de ver sus fotos de joven y leer aquellas postales empezó a convertirse en un ser real, no sólo la madre de una amiga. Nunca pensamos en nuestros padres o en los padres de los demás como personas reales, como si su papel de progenitores eclipsase totalmente su verdadero yo. ¿Cómo se enamoraron mis padres? ¿Estaban realmente enamorados? ¿Cuáles eran sus miedos, sus ambiciones, sus sueños?
 
15 Mayo. He pasado la tarde en la hemeroteca y la noche en el desván. Unas fotos de lo que parece un campamento de verano me han llamado la atención, después de mirarlas mucho tiempo me he dado cuenta de que las caras de algunos de los que están con papá y mamá me sonaban. Después de comparar muchas fotos y noticias de el diario me he dado cuenta de por qué. El chico moreno que está con ellos es el padre de Vanesa. El padre real, ese que se le apareció hace unos meses. No me ha costado mucho averiguar la historia. Él era el heredero de una fortuna, la madre de Vanesa una belleza local, se casaron a los pocos meses de conocerse y no salió bien. Las amigas de bridge de la abuela fueron útiles en cuanto saqué el tema, al parecer tenían muchos problemas, él iba a divorciarse y no tenían acuerdo prematrimonial, ella se quedó embarazada y él se olvidó del divorcio. Las viejas dicen que le vino muy bien que el marido muriese de pronto en extrañas circunstancias. Nadie parece recordar cuales fueron esas circunstancias pero puede ser normal ya que no ocurrió aquí. Hacía meses que el vivía en una casa en Malibú, con la niña. En lo que todas coinciden es en que murió quemado. Hasta ahí sólo me surge una gran duda ¿si vivía en Malibú que hacía en la vieja cabaña el día que murió? El campamento se llamaba Cape Code. Tienen página web, y milagrosamente guardan registros de todos sus campistas, pero no los ofrecen online. He enviado una petición por escrito.
 
16 Mayo. El tío James no es hijo de Anthony ni de nadie que conozca, no creo ni que se apellide Kaiser. Tengo en mi poder todas las partidas de nacimiento de la familia, así como de matrimonio y defunción. Anthony no se casó con Caroline, ni tuvo hijos. Murió el 10 de febrero del año en que cumplía veinticinco años. El mismo año que tenía programada la boda con el amor de su vida, la señora Lerman. He estado investigando su vida, a través de cartas de mi padre, albumes familiares y páginas web de la universidad de princeton. Es curioso que ambos fueran a Princeton y yo este a punto de ir también. Mi padre fue a Berkeley, o eso tenía entendido, ya no estoy seguro de nada. El tío Anthony molaba. Se parecía más a Alek que a mi, no era deportista pero si un genio en ciencias. Ganó tres premios mientras estaba en el instituto, le encantaban los ordenadores y los juegos de pc, nunca se pasó a las consolas. En las fotos parece estar siempre de buen humor, tiene la mirada franca y feliz, como si no tuviese una sola preocupación en la vida, y por una carta que le envió a mi padre cuando tenía quince supe que se enamoró de Caroline en un debate del instituto. Ella era su oponente. Hasta que lo puso en su sitio verbalmente nunca la había visto como a una chica. Creo que entiendo de lo que habla. Ahora me apena no haberlo conocido nunca, creo que esto es lo más cerca que he estado nunca de mi tío. Empezaron a salir poco después y su relación no tuvo complicaciones. Los dos se querían, estuvieron juntos durante el resto de instituto y cuando él se fue a Princeton se las arreglaron para seguir en contacto y viendose siempre que podían. Su vida juntos prometía ser maravillosa. ¿Qué diablos pasó? ¿y quién es el hombre con el que he pasado los tres últimos meses y que se hace llamar mi tío? He empezado a seguir a Jake.
 
17 Mayo. La visita a la iglesia de san jorge me ha dejado con más dudas y preguntas. Tenemos un maldito panteón en esa iglesia, pero no es sólo eso. El padre de Vanesa está enterrado allí, así como Caroline, pero no su marido, he encontrado la tumba de mi madre fuera del panteón, según el cura la familia lo pidió así, mi padre dentro y mi madre fuera, ¿por qué? ¿qué familia? ¿mi abuela?. Las tumbas exteriores tienen un extraño símbolo en lugar de la cruz que deberían tener, no lo he reconocido pero le he sacado una foto. El panteón también lo tiene, sólo que grabado en piedra. No me han dejado entrar, dice que necesito ser mayor de edad y demostrar que soy descendiente para que me abran el panteón. He descubierto que papá y mamá tenían una cabaña en Neskowin, Oregón, a la que no siempre iban solos. Hay una foto de ellos con el que he descubierto es el padre de Jake. ¿Es que todos se conocían? Nunca he visto a los padres ni de Jake, ni de Leia cerca de casa o de mis padres mientras estaban vivos. Y a la madre de Vanesa solo cuando voy a buscarla a casa, nunca noté que se conocieran, pero al parecer tenían un pasado juntos. ¿eran amigos, conocidos, compartían sólo circulo?
Cada noche, Jake se despide de Vanesa a una hora diferente pero cada noche va a casa y vuelve a salir a las dos horas. Nunca lleva la moto, se acerca andando a un viejo almacén, no sé qué hace ahí dentro, sólo que está cuarenta y cinco minutos y sale con una mochila. Todas las veces. Y vuelve a casa. Tiene que hace algo con lo que sea que lleve en la mochila, lo lógico, ya que no es de noche, será pensar que lo hace de día. ¿Cómo hago para seguirlo de día y que no me parta la cara? En el instituto no puede ser, y que yo sepa en cuanto sale entra a trabajar en la gasolinera. ¿En qué diablos está metido?
 
18 Mayo. Laura ha estado preguntando por su madre. Por ahora parece que solo le interesa conocerla mejor y saber qué la unía a Anthony, No hace muchas preguntas, al menos a mi, pero me preocupa. La conozco lo suficiente como para saber que tarde o temprano se hará las preguntas correctas.  Seguir a Jake de día es imposible, no tengo tiempo y no puedo faltar a los entrenamientos para quedarme observando como hace su turno. He contratado a un detective privado falsificando un cheque de la abuela.


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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Alek Kaiser el Sáb Jul 21, 2018 9:23 pm

He tenido una noche horrible. Sabía yo que no era bueno salir a media semana. No sé si mi madre o la abuela pero recuerdo a alguien repitiéndonos que nada bueno sucede después de las doce de la noche. No soy de salir en días lectivos, tampoco de salir con chicas para el caso. No me gusta perderme horas de sueño y levantarme cansado, no me gusta desayunar a toda prisa ni sentirme medio dormido las primeras horas, puedes no enterarte bien de la lección y que, dios no lo quiera, entre en examen. Y no le veo el punto, la verdad. La gente da muchas excusas para salir (relacionarse, relajarse, conocer gente, airearse…), pero creo que sólo lo hacen porque se sienten solos y buscan una conexión, cualquier conexión, con otro ser humano. Yo no me siento solo. Mi hermano siempre está ahí. A lo suyo y distante por momentos, siendo un pesado insufrible en otros, gastándome bromas que no me hacen gracia o echándome una bronca que no me merezco (mucho), persiguiéndome con la manguera cuando se aburre o quitándome el mando para ver deportes otra vez. Como sea, pero siempre está. Cuando tengo un problema escucha, y cuando no puedo resolverlo solo ayuda. Cuando me meto en un lío se pelea por mi, y cuando mi “problemilla” vuelve a las andadas siempre me saca del apuro. Sé que no estoy solo. También tengo a Laura, la mejor amiga que se pueda tener. Porque sí, porque por mucho que algunos digan que no es de fiar, que siempre hace lo que le da la gana y que su única meta en la vida es quedarse preñada antes de terminar el instituto ella no es así en absoluto. Qué digo yo, ¿no hablará un poco la envidia?. Porque si eso es lo que piensan en realidad ¿por qué las chicas se empeñan en intentar parecerse a ella y los chicos en pedirle salir? Las críticas llegaron a su punto álgido cuando ella y Alex empezaron a salir, claro que sí. Aún no entiendo que pasó ahí, no quiero indagar tampoco. No salió como esperaba. Aún me siento un poco culpable por haber asumido que Alex sólo estaba jugando, una vez más, como hace con todas. Yo sé cosas que los demás no saben, cosas como que sólo salió con Martha cuando esta estaba en plena crisis de anorexia y tenía la autoestima por los suelos, que no se llegó a acostar con Ana, sólo la obligó a relacionarse y le presentó a gente con la que podría encajar. A veces no sé por qué lo hace, otras está demasiado claro, como lo de Jessie, menudo mesecito me dieron, parecían dos conejos en celo. Pero he de reconocer que todas le siguen hablando, no conozco a ninguna chica que salga con Alex y luego lo ponga a parir, tan mal no debe portarse. Eso me confunde, porque no lo entiendo, y aún entiendo menos que de repente se fije en Laura, que ella se atreva a meterse con mi hermano y que de pronto los dos parezcan no poder despegarse. Aún entiendo menos que después de superar el mes de plazo ella decida que se acabó y le diga que no lo quiere. Me preocupé tanto porque ocurriese al revés que no lo vi venir. Podría entender que sólo hubiese sido un calentón, pero me cuesta, Laura no se liaría con mi hermano por un calentón, es mi hermano, su amigo, estoy completamente seguro de que no nos haría daño, ni a él ni a mi, nunca. Nos lo hizo, a los dos, a él porque de alguna forma, sin haberlo visto yo, se enamoró de ella, y a mi por no decírmelo, por no prepararme, por no avisarme de alguna manera antes, y luego por hacerle daño. Me dolió, me dolió de verdad como nunca creí que me dolería ver a mi hermano jodido por una tía. Siempre pensé que se lo merecía y que ya estaban tardando en darle un poco de lo suyo. Llegué a pensar incluso que me parecería divertido, pero no lo fue. No lo fue en absoluto. Si me he mantenido en silencio y no he tomado partido, ni por uno ni por la otra, es porque sé, sin necesidad de pruebas o explicaciones, que Laura no lo hubiese hecho así sin una razón. Sigo manteniéndome callado, pero veo cosas. La forma en que aún lo mira a veces, como lo siguen sus ojos cuando se aleja por el pasillo del instituto, como hace que no lo escucha pero siempre sabe de qué está hablando. Como dije, yo sí que conozco a esa chica, es la misma que se tiraba de cabeza en el trampolín de la piscina municipal pero luego no quería que lo hiciésemos nosotros por si nos hacíamos daño, la misma que nos seguía en los juegos y se inventaba mentiras plausibles cuando acababa herida porque no quería que nos llevásemos una bronca, la misma que siempre ha estado ahí para mi y que me escucha y me acompaña. La que me enseñó a ponerme un condón y me dio mi primera copa. La que se quedó conmigo en casa una semana cuando Leia rompió conmigo. La que se hizo trescientos quilómetros para conseguir mi regalo de cumpleaños. La que se escapó conmigo de casa a los nueve porque no me atrevía a darles las notas a mis padres con ese suficiente en mates. Es la chica que finge que todo está bien mientras se siente como una mierda. La que se maquilla para auto convencerse y sale cada noche porque no soporta estar en casa. La que se viste como una puta a veces porque no sabe cómo pedir un abrazo. Ella es mi bastón de apoyo y yo no lo estoy haciendo nada bien. Si me extrañó encontrarlos juntos en el desván no lo dije. Explicarle a Alex que había destrozado su regalo me costó bastante, aunque mi hermano no pareció ni remotamente preocupado por ello. Aún así me siento responsable. Encontrar su puerta cerrada con llave fue a la vez un chasco y un motivo de preocupación. Esa historia de la pintura fresca no tiene ningún peso, en todo caso él debería dormir en el sofá y dejar las puertas y las ventanas abiertas para que seque antes, como hemos hecho siempre. No protesto porque al fin y al cabo es su cuarto y tiene derecho a cerrarlo si quiere. No objeto tampoco a dormir yo con Laura, aunque por la cara de mi amiga diría que hoy tampoco ha sido un día fácil para ella y siempre ha sido Alex el que consigue que duerma como un bebé. En cuanto nos deja solos comprendo que ella no quiere hablar de lo suyo ahora, todavía no, así que le cuento mi noche mientras termino de ponerme el pijama y me bebo el chocolate.
 
-         No debí salir hoy. ¿Sabes esos días en los que todo te sale mal? Me duché en agua fría porque se estropeó el calentador, cuando bajé a desayunar casi me caigo por las escaleras, debí imaginar que no acabaría bien…¿te conté que me equivoqué de compuesto en química y me bajaron puntos? ..menos mal que no explotó nada.
 
Me meto en la cama con cuidado de dejarle su espacio, ahueco la almohada para quedar semi incorporado y sigo explicando.
 
-         No sé cómo perdí el control del volante. Iba a llevarla a casa, estábamos subiendo la cuesta de Enzo y todo iba bien, pero al bajarla de pronto el coche empezó a dar bandazos, pensé que era por los charcos pero no, fue como si los frenos dejasen de funcionar…no quería decírselo a Alex pero casi no lo cuento. Tuve que salir de la carretera y empotrarlo contra un árbol para conseguir parar. Quedó destrozado. Menos mal que siempre voy despacio. Si llega a ser él...¿qué tienes ahí?- hace un rato que quiero preguntarle por lo que tiene en el regazo.
 
Ha mirado hacía bajo sorprendida, como si no supiese que tenía algo encima.
 
-         ¿Esa camiseta es de Alex?- pregunto y ella me hace otra pregunta a la vez- No, si tardamos es porque primero intenté ver yo mismo que le pasaba al coche, luego hubo que llamar al seguro y esperar la grúa y hacer el papeleo…
 
No me contesta a la primera pregunta, tampoco la repito. Somos amigos desde que empezamos a gatear, también sabemos interpretar los silencios.
 
-         ¿qué esconderá?..¿crees que tiene a una animadora escondida?...quizá a instalado un columpio de esos…-me mira con cara de no entender y le hago gestos- ya sabes…de esos sexuales…- se ríe- no sería tan raro, lo creo capaz de todo…-no es del todo cierto pero siempre nos ha gustado aliarnos para putearlo- lo de la braga no iba en realidad por mi, ¿no?- me encojo de hombros cuando pregunta si estaba cotilleando- estaba en el baño no en la luna, si no queréis que os oiga hablar más bajo…a lo mejor se ha instalado una cámara de torturas con pared falsa…deberíamos entrar a medir, a ver si faltan metros…no, claro que no, te he visto en bragas mil veces…
 
Protesta, pero sólo la miro un momento de reojo, sonriendo, y le echo la lengua.
 
-         no eras tan pequeña cuando me pediste que te enseñase a mear como un tío, ¿tengo que recordártelo?...¿o te recuerdo también por qué me lo pediste? ¿quién sería el que te comento que no podías ir con él hasta que supieses mear de pie?...
 
Corremos un tupido velo de mutuo acuerdo y seguimos divagando. Al cabo de un buen rato ya estamos relajados y preparados para dormir. Me hacía falta algo así para terminar este día maldito. Sigo sintiéndome culpable por lo del coche. Alex decía que no me compraba el coche porque era un desastre y no sabía cuidar las cosas, me da rabia darle la razón, aunque no sea cierto. Soy bastante cuidadoso siempre, sólo que también algo torpe. No necesitamos ponernos de acuerdo antes de dormir, ni tampoco en el desayuno. Alex nos ha hecho huevos revueltos, a la antigua usanza, nada de magia.
 
-         Tenéis buena cara. Presupongo que mi hermanito no ha roncado ni tú le has robado las sábanas- nos saluda cuando nos ve bajando las escaleras mientras jugamos al tú la llevas. Parece contento.
 
-         ¿Y la abuela?- pregunto yo.
 
-         Se ha levantado a las seis, se ha tomado un café con tostadas y me ha dicho que estás castigado- alza una ceja y aclara- la han llamado del seguro.
 
Es sábado, la abuela va a misa los sábados por la mañana. Hemos dormido mucho.
 
-         ¿Estoy castigado?
 
-         No seas ridículo- me contesta mientras pasa por detrás de mi y me revuelve el pelo- comete los huevos. Te dejo las llaves en la mesa del comedor, a mi viene a buscarme Jake en …-gira la muñeca para mirarse el reloj- diez minutos…¿por qué me miras así? Hace un día estupendo. Al parecer la nube negra que nos acosaba ha decidido tomarse unas vacaciones- mira un segundo a Laura mientras lo dice- deberías llevar a la Laura a la playa.
 
Lo de la playa es buena idea, hace mucho que no pasamos tiempo juntos y ayer quedó claro que lo necesitamos por momentos. Que me deje su coche, su precioso y adorado coche aún me tiene pasmado.
 
-         pero…¿seguro que no te importa?
 
-         Es sólo un coche, Alek- me contesta con tono cansado. Se está acabando el batido cuando se escucha un derrape y se acerca a la ventana para apartar un poco la cortina- ese es mi taxi.
 
-         Ya no sé si sale con Vanesa o contigo- aprovecho para meterme con él- ¿te importa si os saco una foto acarameladitos en la moto?

 
Me mira un segundo, con media sonrisa y levantando una ceja pero sé que no se ha molestado porque sus ojos sonríen.
 
-         Ten cuidado hermanito…aún puedo darte una paliza…
 
Es cuando Laura se mete para defenderme, y aprovecha para putearlo también.
 
-         Tranquila rubia, que no me he olvidado de ti…-responde, sin tener que ver con nada de lo dicho. No lo entiendo pero asumo que ella sí. Ya se está yendo, recoge una cazadora antes de salir por la puerta y se toma la molestia de darme una palmadita en el hombro y revolverle el pelo a ella.
 
En cuanto sale por la puerta me levanto para mirar por la ventana, con el vaso de leche aún en la mano, para tragar los huevos, y veo como se sube al coche que trae Jake. Una pena…de verdad quería verlo subido con Jake en la moto. Por el tipo de coche pienso que más bien es uno de los de Vanesa que le habrá prestado. Supongo que con la premisa de que como va Alex siempre pueden pensar que el préstamo se lo hizo a él. Tampoco entiendo esa relación.
 
-         El mochuelo ha dejado el nido- le comento a Laura, sabiendo que me entiende. Como si nos hubiésemos puesto de acuerdo los dos dejamos el desayuno a medias y corremos a subir las escaleras- esta podría ser la “operación trapos sucios”…
 
Llegamos a la puerta de Alex e intentamos abrirla, La ha vuelto a cerrar, pero contábamos con eso.
 
-         Ahora es cuando le sacamos partido a tu etapa “me ponen los delincuentes juveniles”.

 
Tarda un poco, pero Laura consigue abrir la puerta. Hacemos una pausa de efecto antes de girar el pomo, los dos con la mano encima del mismo, como en una peli antigua. Aunque no encontremos nada nos lo estamos pasando pipa, como cuando nos inventábamos misterios de pequeños.
 
-         Pero ¿qué diablos?- me sale cuando al fin la abrimos.
 
Es cierto que ha pintado las paredes y cambiado la decoración, pero lo que nos llama la atención no es nada de eso. Antes de entrar y poder fijarme ya estoy alucinando en voz alta.
 
-         Rápido, busca un ejemplar del “Guardián del centeno”…
 
Es sólo una forma de decir que lo que estamos viendo parece el típico mural de asesino en serie de las películas. ¿Se habrá vuelto loco y no me he enterado?

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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

Mensaje por Laura Lerman el Miér Ago 15, 2018 8:13 am

Tengo ganas de llorar. Las he tenido desde hace horas pero eso no significa nada cuando hay cosas más importantes. Lloraré, cuando pueda manejarlo, cuando nadie me escuche, cuando no me necesiten.

Aun así... El decidir cuando debo o no debo descargarme no significa que no lo sienta todo, porque lo siento. En este momento es de noche; no creo dormir y no me importa. Esta noche no está diseñada para dormir, porque tengo demasiadas cosas en la cabeza. y, por sobre todo, porque esta noche estoy de guardia y en vela.

No tengo apego a demasiadas cosas en esta vida, ni siquiera demasiado apego a mi propia vida, por más superviviente que sea. Pero si hay personas, pocas personas, por las que mataría y moriría a la vez. Y hoy, estuve a punto de perder a una de ellas. por eso velo su sueño, para asegurarme que estará bien, justo como Alex lo hace por mi. Acaricio su pelo con suavidad, acostada cercana a este semi rubio. El tacto es suave, pero diferente a su hermano. Las sensaciones que provocan también lo son, igual que ese tono de rubio diferencial entre ambos. Lo acaricio casi con parsimonia, y me aseguro de grabarme la sensación de su piel tibia en mi mano que la detalla con suavidad. Quisiera protegerlo tanto, es como una necesidad. También es necesidad sentir su calor, saber que sigue bien, que sigue espirando y tal vez, compartirle mi calor. El, mi mejor amigo, duerme plácidamente, casi sonriendo por el hecho, pero Alek es así. El siempre sonríe, el es un sol que da calor, que jamás deja de darnos algo bueno en esta vida, no mientras tenga vida...

La sola idea "mientras tenga vida" me pone de los nervios, y por eso suspiro y lo reconforto. Si pudiera metería a ese par dentro mío, abrazarlos tan fuerte que los pudiera absorber, aquí dentro de mi, los protegería, nada les haría daño... ni yo misma.

Por que si, tengo pocas cosas buenas en esta vida y menos aún seres como ellos. Mi alma y mi corazón sencillamente, son ellos. No podría resistir sin estos dos elementos.

Así, le beso la frente a Alek, y sigo velando su sueño, con cada gesto y sonido que mana de su ser. No está roncando, esta noche no es más que mi mejor amigo, siendo tan inocente como cuando teníamos 7 años.

Y mientras duerme... no puedo sentirme en paz ¿como podría? Tengo miedo de perderlo, de perder a Alex más de lo que ya lo he perdido por decisión propia. Y cierro los ojos cuando la humedad en ellos está por traicionarme y convertirse en lágrimas. Porque tengo a Alek. porque estoy segura que los bandazos vienen de algo más. Una vez tuvimos problemas en una cabaña maldita y por eso formamos el círculo, para protegernos ( y para no convertirme en la bruja mala del oeste versión no wicked en el proceso consumiéndome en magia negra). Para mi, es claro. alguien está viniendo a por nosotros. A por el. Y la idea no la soporto. Deberían venir a por mi o por Jake, que el tiene mucho más poderoso pero al menos yo soy más corrosiva. Soy un veneno... deberían venir a por mi, no a por alguien tan bueno como el... o como Alex.

Esta noche lo he abrazado, después de tempo, de vernos de dejar que las cosas se enfríen aún más, de salir, de aceptar que está en sus cosas y que eso está bien. De no tocar más el círculo de animadoras porque, aunque me gustasen las chicas, el es mi bien mayor. Ambos lo son. gustosa abandonaría todo si ellos estuvieran bien.

Y aún así, hoy lo abracé.

Abrazarlo fue derretirme, derrumbarme. Tengo tanto miedo, lo abracé por necesidad. lo abracé por pánico también, pánico a perderle, pánico por asesinarle con esta maldita sangre que me inunda las venas. Que me une a mu madre, mi amorosa madre que condena a asesinar a lo que más amo. Condenada a la soledad en una batalla que no venceré. La magia negra es poderosa, está ahí, deseosa de ser utilizada... algún día la usaré, algún día me consumirá. Solo espero ser lo suficientemente estúpida como para dejarme consumir por las razones correctas.

Abrazar a Alex, cuando esperaba a Alek fue, egoístamente hablando, justo lo que necesitaba. Tanto que el, siendo siempre el, me llevó a donde mi madre se encontraba.
Si abro los ojos es porque Alek se ha reacomodado y yo paso mi mano por su torso cuando me da la espalda, quedándome así, abrazándolo por detrás y velando su sueño. Así es mejor, le protejo, pero no corro riesgos por el caso de que rompa en llanto.
No se que tan diferente hubiera sido mi vida si mamá no hubiese muerto. Si tal vez con ellos presentes todos estos huecos serían certezas en vez de conspiraciones. Si yo sería esa que soy, a que toma, sale, folla, se arriesga y odia, la que ha sido abusada, la que ha abusado también de lo que tiene. O si amaría a Alex como le amo justo ahora. Tal vez, ella me lo hubiese advertido, habría hecho algo para evitar el destino de los hombres a quienes nos permitimos amar.

Ella y Anthony... Ella... su historia, su vida. mamá vivió, mamá amó y pareciera que la maldición no le recocía los huesos como siento que lo hace en mi. ¿Porque se permitió amar a Anthony? Sabemos el final y yo no quiero que eso le pase a Alex. Por eso es de madrugada ahora. ya han pasado un par de horas, y heme aquí, jodida y radiante, como versa mi poema favorito de mario Benedetti. (Ser zorra no significa ser subnormal)
Estoy radiante, porque la he visto, porque he leído la intensidad con la que se le amó, porque la he visto vivir, porque esos pequeños retazos lo significan todo, porque en casa solo hay espacios en blanco y Alex, precioso Alex, me está dando más certezas. Porqué se que fue feliz, que fue amada y que amo y que su vida no fue un desperdicio. Adoro a Caroline Lerman... quisiera a Caroline Lerman junto a mi. Lo deseo tanto...
Jodida: Porque Anthony murió. Pudo haber sido mi padre, solo que no lo fue. de alguna manera se que Anthony fue el primero en la vida de mamá, el todo para ella, si ben amaba al papá de Alek como yo amo a su hijo menor. Ella y yo, enganchadas de Kaiser, irrevocable, predestinadas, matamos a quien amamos. No se como mamá pudo soportar que Anthony falleciera... Yo, yo no podría. Yo no puedo. Conozco tan bien a Alex como para saber como se mueve, sentir su presencia y la manera en que mi corazón enfermo no le olvida lo hace complejo ¿Como poder olvidarle, si esta ahí, siendo el hombre perfecto. El que se preocupa por su hermano, el que lo defiende, el que se preocupa por mi por más veces que lo he mandado ala mierda por su bien. El que aparece cuando nadie está, justo cuando más lo necesito, justo como ahora. que me dejó llorar, que me dejó abrazarle, sin entender bien a bien que es lo que pasa ( mejor que no lo entienda) pero estando ahí, para lo que lo necesite, pese a todo, por sobre todo... y eso que no he pensado en el delicioso sexo que con nadie más he sentido. ese intoxicante, adictivo y poderoso sexo que más que eso y que también me tiene maldita... No tengo que buscar más, ni refutar más veces la teoría que ya se. No voy a poder olvidarle. Mi piel lleva sus manos y mis labios su aliento, y por donde pasó dejó marcas. No puedo matarlo, no puedo dejar que corra la misma suerte que su tío... Y no se que pensar. Amo a mi madre y fue bello verla feliz, no puedo comprender como mi madre se atrevió a ser así de egoísta y ponerlo en riesgo, por más que el padre de Alek dijese que no fue su culpa.

ellos dos, el chico a quien abrazo y el chico de la habitación de al lado, cerrada por algo que ni su hermano ni yo nos creemos, son lo que tengo, son lo único bueno que queda en mi. Daré la vida por ellos.

-Los amo- susurré dejando escapar una lágrima, pensando en ellos, pensando en mamá y hasta en Anthony, por haber amado tanto y hecho tan feliz a mamá.

-ojalá pudiera quitarme a maldición- Pensé, aunque en voz a sin problema alguno. El no se despertaría en ese estado de sueño jamás.

No se a que hora caí dormida... tampoco se como fue que tan pocas oras de sueño rindieran así de bien.

(NO RESPONDER, MAÑANA RESPONDO OTRO POQUITO)
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Re: Alex y Laura. Cap 3. La vuelta a casa.

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